Los rebeldes reclaman una intervención

En masa, miles de disidentes protestaron contra Bashar al-Assad y pidieron al mundo más ayuda para su lucha, en especial armas

DAMASCO.- Un año después de que comenzara el levantamiento contra el régimen de Bashar al-Assad, miles de disidentes salieron ayer a las calles para reclamarle al resto del mundo una "intervención militar inmediata" en Siria para zanjar el conflicto armado interno que ha conducido a esta nación a una creciente espiral de violencia sin salida a la vista.

La protesta se hizo sentir en las localidades de Homs (centro), Aleppo (norte) y Deraa (sur), mientras el ejército sirio chocaba con tropas rebeldes en las afueras de Damasco y otros puntos del país.

"El pueblo quiere una intervención militar, que se arme al Ejército Sirio Libre [ESL] y la caída del régimen", gritaron varios miles de manifestantes reunidos en Aleppo, una ciudad que durante mucho tiempo había estado poco afectada por la ola de protestas y enfrentamientos armados que en doce meses han dejado cerca de 8000 muertos.

La revuelta contra el régimen de Al-Assad, que comenzó hace un año, se fue militarizando y ahora la oposición, así como algunas monarquías del Golfo, piden que se arme a los desertores reagrupados en el ESL. Mientras, algunos reclaman una intervención militar extranjera, similar a la que ayudó a los rebeldes libios a desplazar el régimen de Muammar Khadafy.

El gobierno sirio, que afirma que la población en general respalda su lucha contra las "bandas terroristas", como denomina a las fuerzas disidentes, a las que atribuye el grueso de la violencia, movilizó ayer y anteayer a decenas de miles de manifestantes en respaldo de Al-Assad, quienes blandeaban banderas sirias en una importante plaza del centro de Damasco, según imágenes difundidas por la televisión estatal.

Fuentes del ELS indicaron en tanto que tropas del régimen chocaron con milicianos rebeldes en los alrededores de Damasco, escenario de combates similares a finales de enero que culminaron con la toma de control de la zona por parte de las fuerzas armadas.

En la provincia de Homs, el ejército sirio bombardeó zonas de la ciudad del mismo nombre y de la localidad de Al-Rastan, según los disidentes. También se produjo un intenso tiroteo en la zona de Dir Zur, en el este del país, donde además se llevaron a cabo detenciones. Los distintos combates de ayer habrían dejado por lo menos cuarenta muertos.

Por otro lado, en un esperado informe, el enviado especial de las Naciones Unidas y de la Liga Arabe para Siria, Kofi Annan, advirtió que se debe tratar el conflicto con mucha cautela para evitar que se amplíe a toda la región. "Tenemos que tratar la situación con mucho cuidado. Tendemos a centrarnos en Siria, pero cualquier cálculo mal hecho que conduzca a una escalada de la violencia con impacto en la región será extremadamente difícil de manejar", dijo, tras informar de su misión al Consejo de Seguridad.

Annan pidió unidad al Consejo de Seguridad a fin de que se pueda cambiar la dinámica del conflicto, en tanto dijo que las respuestas que ha dado Damasco a sus propuestas de mediación en la crisis son "decepcionantes hasta ahora", informaron fuentes diplomáticas.

En Damasco, los sirios salieron a la calle en apoyo de Al-Assad. Foto: AFP

La ONU tomará parte este fin de semana, por primera vez, de una misión humanitaria en Siria "organizada por el gobierno", según informó la responsable de operaciones humanitarias del organismo, Valerie Amos.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) se declaró muy inquieta por la seguridad alimenticia en Siria, en particular para 1,4 millones de personas. Además, la ONU estima en 30.000 los refugiados en los países vecinos y en 200.000 los desplazados dentro del país.

Por el momento, la situación diplomática está bloqueada en el Consejo de Seguridad de la ONU, dado que Pekín y Moscú, aliados del régimen, frenan toda resolución de condena a la represión. El canciller ruso, Sergei Lavrov, indicó, sin embargo, que su país utiliza sus contactos con el régimen para hacer que coopere plenamente con Annan.

El bloque de potencias occidentales y países árabes se rehúsa a poner al mismo nivel a las fuerzas del régimen que reprimen las manifestaciones y a los opositores que afirman que defienden a los civiles. A modo de protesta contra "la persistencia del régimen en masacrar a su pueblo (...) y rechazar todas las iniciativas en vista de una solución", las seis monarquías del Golfo decidieron cerrar sus embajadas en Damasco.

Pero, aunque condenen al régimen, las potencias occidentales se oponen a la idea de una intervención militar y son reticentes a armar a la oposición, en especial cuando ésta empieza a mostrar signos de división.

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