El acto será este mediodía. La presencia de Mariotto como vice y el avance de La Cámpora en la Legislatura bonaerense aparecen como límites a la próxima gestión. El gobernador también deberá enfrentar un complicado frente económico.
¿Daniel Scioli continuidad del proyecto kirchnerista 2015 o alternativa dentro del espacio peronista con frente ampliado a sectores moderados? El gobernador asume este mediodía el segundo, definitivo, último mandato consecutivo, con esta disyuntiva política que acompañará cada acto de gestión y los escasos movimientos que su paciente espera aconsejen.
No son sus tiempos los que tallan en Buenos Aires. Scioli prefería parsimonia. Pero Cristina Fernández le impuso vicegobernador, legisladores nacionales, provinciales y manejo discrecional en el parlamento bonaerense. El cristinismo construye para sucederlo y, además, anima la voluntad de marginarlo de la próxima presidencial.
Se sabe: ningún presidente peronista dejó descendencia, como no sea la familiar. Fallido el convite a Ricardo Balbín, el general Juan Perón delegó en Isabelita su inminente continuidad institucional al ponerla en la fórmula, y Néstor Kirchner directamente propuso a su esposa, Cristina, para el período siguiente.
Alejado de la azarosa tarea matrimonial, Carlos Menem eliminó la figura del “candidato natural” que intentaba Eduardo Duhalde y prefirió un radical, Fernando De La Rúa, antes que su antiguo vicepresidente.
Especulaciones, al fin. A Scioli le queda gobernar. Tendrá un frente económico complicado. Dispondrá de un presupuesto de 113 mil millones de pesos afectados casi en su totalidad a pagar sueldos y garantizar servicios elementales (salud, educación y seguridad). Dependerá, como hasta ahora, de fondos coparticipables y auxilio financiero del Ejecutivo nacional para obras de infraestructura. En 2012 el déficit proyectado de la Provincia superará los 13 mil millones .
La previsión es por 7.000 millones, pero no contempla aumento de salarios que exigirán una erogación superior a los 6.000 millones de pesos, sólo con el 20% de mejora en las escalas de toda la administración pública, docentes, Policía, Servicio Penitenciario, Poder Judicial y jubilados.
El discurso ante la Asamblea Legislativa marcará “la segunda etapa del cambio”. Según el adelanto de funcionarios a Clarín , la línea argumental incorporará aspectos vinculados con “nuevas tecnologías” aplicadas al campo educacional, la ciencia y el medio ambiente.
Scioli asume con el 54% de respaldo electoral. Es su patrimonio político. Intransferible, aunque se manifieste tributario de Cristina.
Desde el primer minuto del segundo mandato pondrá en juego ese crédito. De un lado, la demanda de 16 millones de bonaerenses distribuidos en la feracidad de la pampa o amontonados en el Conurbano, el mayor bolsón de pobreza del país en apenas el 2% del territorio provincial. Y del otro, el Gobierno nacional que ya apuntó cuáles deben ser los contornos de su gestión. Por caso, la ministra de Seguridad, Nilda Garré, sugirió vehemente retomar las estrategias de control policial que desarrolló el ex ministro del área, en la Provincia, León Arslanián, para evitar más “corrupción”.
Antes, el gobernador había decidido sostener a Ricardo Casal, a cargo de Seguridad y Justicia, en el único gesto de autonomía que aún le queda. El kirchnerismo más concentrado tiene sus propios cálculos. Por orden presidencial, no incorporó primeras líneas al gabinete de Scioli (ver “Gabinete...” ). Pero quiere influenciar sobre las decisiones.
La Legislatura, con preeminencia de poder articulado por el vice, Gabriel Mariotto, La Cámpora y Amado Boudou, se presenta como un continente de disputa.
Este mediodía, Scioli hablará sobre la necesidad de aprobar la Ley de Regionalización impulsada por el ex recaudador, Santiago Montoya, y resistida por parte del kirchnerismo , incluido Mariotto.
En marzo, cuando comiencen las ordinarias en el parlamento, quedará expuesto si para la aprobación alcanza con los deseos.












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