El vicepresidente chino Xi Jinping, candidato a convertirse en el próximo líder del régimen, reapareció ayer tras dos semanas de inexplicada desaparición de la vida pública, algo que generó todo tipo de versiones.
Las especulaciones sobre su situación fueron objeto de una vasta censura en la Web china, y se dio significativamente cuando se hablaba de las luchas internas dentro del Partido Comunista, que llevó a varios altos dirigentes a abandonar la cúpula por estar relacionados con diversos casos de corrupción. En octubre se realizará el XVIII Congreso del PCC, que debe marcar el inicio de la llegada al poder de una nueva generación de líderes.
Para frenar las versiones que había sobre Jinping, el gobierno acentuó la censura en Internet, particularmente en Weibo, la red social mayoritaria, y la versión china de Twitter. Inclusive ayer todavía no se permitían las búsquedas con el apellido Xi.
Algunos medios señalaban que había sufrido una lesión en la espalda cuando nadaba, y que estaba haciendo rehabilitación. Otros que fue sometido a un duro régimen de adelgazamiento, con el que habría perdido 20 kilos. Y luego se rumoreó que había sido operado de un cáncer “leve” de hígado

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