Se reanudaron las audiencias del juicio por el crimen de Guadalupe

Se reanudaron las audiencias del juicio por el crimen de Guadalupe
El jueves por la mañana, en la Sala de Juicios Orales Nº 2 de la Primera Circunscripción Judicial, se dio continuidad con el debate oral de la causa “Riquelme Miguel Ángel, Videla Dora Alejandra – Difalco Guadalupe Rebeca (Damnif.) – Homicidio doblemente agravado por ensañamiento y alevosía” glosada al expediente: “Difalco Débora Catalina – Abandono de persona agravada por el vínculo y el resultado”.
Tres testigos desfilaron en la primer audiencia de la semana: Mario Villegas –testigo de actas-, Ramón Alberto Videla –hermano de la imputada Dora Alejandra Videla- y Adriana Gómez de Morales –quien aloja en su casa a Débora Difalco-.

Ramón Alberto Videla –testigo propuesto por la Defensa de Videla-, declaró que en ciertas ocasiones recibía a su hermana con los hijos en su casa, porque Riquelme la maltrataba. Mientras que el día del hecho, la esposa de Ramón Videla le comentó que había ido su hermana -cerca del mediodía- a buscarlo a su domicilio. Luego Videla fue hasta la casa de su hermana. Además atestiguó que pudo observar en algunas oportunidades, que Guadalupe tenía lastimaduras, pero le decían que la nena se lastimaba sola.

La declarante Adriana Isabel Gómez de Morales manifestó que conoce a Débora Difalco desde que nació y que la misma, estuvo viviendo un año en su casa, dado que le habían quitado la tenencia a su madre, cuando tenía 6 años. “Débora tuvo una infancia dura y de mucha carencia afectiva” sostuvo. Luego pasó mucho tiempo sin saber del paradero de Difalco, pero cuando salió de la cárcel, se hospedó en su casa y lo hace hasta la actualidad. “Ella lloraba por Guadalupe y me decía que hacía varios meses que no veía a su otra hija”, finalizó la testigo.

El debate continuó este viernes, con otros tres testigos: María Ester Cornejo -vecina del puesto de trabajo de los imputados-, Mónica Reyna –psicóloga forense de la Comisaría del Menor-, y Eduardo Domingo Lucero –vecino-.

Llamada a declarar, Cornejo sostuvo que cuando veía a la familia de los acusados -Riquelme y Videla- en la feria de ropa, comenzó a notar que “la nena” –refiriéndose a Guadalupe- estaba siempre lastimada y sola, “empecé a ver que le faltaban mechones de cabello”, sostuvo. “Una vez me acerqué, vi que tenía todas las piernas lastimadas y le pregunté porque estaba tan lastimada, pero no me contestó”, además declaró que “cada vez que le daba algo de comer, se lo sacaban” y que cuando intentaba hablar con ella siempre la venían a buscar y se la llevaban. Por otro lado, sostuvo que la imputada –Alejandra Videla-, en una ocasión, le dio un número de teléfono y le dijo que “tenía unos sobrinitos para dar en adopción”. “Una vez pude hablar con Guadalupe, y me dijo ‘mi mamá es una prostituta y me abandonó’”. Ante esta situación, y alertada además ante comentarios de los vecinos, la testigo sostuvo que decidió ir a la Comisaría Tercera a hacer la denuncia, que de ahí la mandaron al Juzgado de Familia y Menores N° 1, pero, al no tener todos los datos de la nena no pudo hacer la denuncia. El próximo domingo, afirmó, Guadalupe falleció. “Los azotes que le vi en todas las piernitas, como se le hubieran pegado con un alambre, eran terroríficos”, y que “de ninguna manera todos esos golpes se los pudo haber hecho ella solita”. Además, agregó que el día en que la víctima falleció, esa misma mañana vio en la calle a la Sra. Videla riéndose a carcajadas.

Por su parte, la Lic. Reyna corroboró su informe obrante en el expediente judicial. Dicho informe, fue realizado luego de una inspección ocular realizada por la profesional, el día siguiente del hecho.

En su informe, la Lic. Reyna afirmaba que “no se encontró material gráfico que pudiera adjudicársele a la menor, como así tampoco fotografías de la misma […] las fotografías solo muestran a los hijos biológicos no hallando nada que pueda manifestar un sentimiento de pertenencia o de contención de la menor para con el resto del grupo familiar, lo que a nivel psicológico expresa un sentimiento de anulación, subestimación y discriminación […]”. Además, afirmó que el lugar se encontraba en muy malas condiciones higiénicas y que la familia vivía en situación de hacinamiento. “Los niños estaban en situación de riesgo”, finalizó.

Por último, el Sr. Lucero, declaró ese día, la Sra. Videla fue a su casa a pedir que la llevaran a la casa de una hermana, por lo que el padre del testigo la llevó en moto. Luego, se enteraron lo que había ocurrido por los móviles policiales que llegaron al lugar.

El debate oral continuará el próximo martes, 27 de noviembre, a las 9.00, en la Sala de Juicios Oral N° 2 de la Ciudad de San Luis.

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