A pesar de que se normalizó cerca del 50% del tráfico aéreo, miles de pasajeros siguen varados; temor por una nueva nube de cenizas
Anoche, los fuertes vientos a gran altura hacían que las condiciones fueran indefinidas, dado que la nube de cenizas podría volver a expandirse sobre las rutas aéreas y bloquear nuevamente el tráfico de aviones.
La dimensión de la crisis que tuvo en vilo a todo el continente volvió a dejar al descubierto la incapacidad de las autoridades de la Unión Europea (UE) para gestionar de manera coordinada sus problemas internos.
Aplausos, ovaciones y gritos de felicidad se oyeron en diversos aeropuertos desde Nueva York hasta Asia al reanudarse el transporte aéreo, paralizado en el Viejo Continente después de que las cenizas del volcán islandés Eyjafjöll, que entró en erupción hace una semana, crearan el mayor caos aéreo en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
Los aeropuertos en Londres -uno de los de mayor movimiento en Europa y un punto importante de tránsito en el mundo- continuaban cerrados en su mayoría, aunque anoche la aerolínea British Airways anunció la llegada de su primer vuelo al aeropuerto de Heathrow desde que las autoridades reabrieron el espacio aéreo.
En Alemania, los vuelos continuaban oficialmente suspendidos, pero las autoridades permitieron el aterrizaje y despegue de unos 800 aviones con la recomendación de que se desplazaran a baja altura.
"Todo el mundo estaba gritando de felicidad en el avión´´, contó el chipriota Savvas Toumarides, que finalmente llegó a Nueva York luego de quedar varado en Amsterdam durante cinco días y perderse la boda de su hermana. "Lo peor fue esperar y esperar y no saber qué iba a pasar", dijo.
En consonancia con las críticas de los pasajeros, crecen las objeciones a la decisión de las autoridades de cerrar el espacio aéreo europeo, propuesto por la agencia europea de control de la seguridad en la aviación (Eurocontrol) desde el primer día de la crisis, por cuestiones "de seguridad" y que trajo graves consecuencias económicas.
"Ya hemos ido lo suficientemente lejos en esta crisis para expresar nuestra insatisfacción sobre cómo la han manejado los gobiernos, sin análisis de los riesgos, sin consultas, sin coordinación y sin liderazgo", afirmó el director general de la asociación internacional del transporte aéreo (IATA), Giovanni Bisignani.
En la prensa británica se multiplicaron ayer las críticas contra las autoridades por el cierre de su espacio aéreo durante días y sus métodos inexactos de medición de las nubes de cenizas.
En este contexto, el ministro de Transporte de Francia, Dominique Bussereau, lamentó el "poco apuro" de algunos países de la UE para organizar una reunión sobre la gestión del tráfico aéreo durante la crisis.
La agencia de tráfico aéreo Eurocontrol dijo en Bruselas que esperaba para ayer el despegue de casi la mitad de los 27.500 vuelos programados en Europa, una gran mejoría en comparación con el escaso tráfico aéreo de los últimos días.
Normalización
Eurocontrol auguró que para fines de esta semana los despegues programados se acercarán casi a las cifras habituales. "La situación hoy está mucho mejor´´, dijo Brian Flynn, subjefe de operaciones de la agencia europea con sede en Bruselas. "El panorama es que poco a poco los vuelos regulares irán normalizándose en los próximos días."
Después de la cancelación de por lo menos 95.000 vuelos en la última semana solamente, las aerolíneas afrontan la enorme tarea de dar salida al cúmulo de viajes retrasados, un desafío que podría tomar varios días o incluso semanas para llevar a los pasajeros a sus destinos.
La Oficina Meteorológica de Islandia volvió a notar fuertes vientos del Noroeste en altos niveles. "Por esa razón es difícil decir [el impacto sobre el tráfico aéreo]", dijo Gudrun Nina Peterson, perteneciente al organismo. Además, los científicos europeos temen que la erupción pueda activar al vecino volcán Katla, de mayor tamaño, que tendría peores consecuencias sobre el Viejo Continente.
Comentá la nota