Los principales acusados podrían ser condenados a la pena de muerte por un tribunal militar instalado en la base.
Comenzaron ayer las audiencias en el juicio por los atentados del 11 de septiembre. El proceso judicial se realiza en la controvertida base militar estadounidense de Guantánamo, en Cuba. Entre los acusados que comparecieron ante el juez militar James Pohl se encuentran el supuesto planificador de los atentados, Jalid Sheij Mohamed, y Ramzi Binalshibh, señalado como integrante de la célula liderada por el piloto suicida Mohamed Atta. Los otros acusados son Ali Abdel Aziz Ali, Mustafa Ahmed al Hausawi y Walid bin Attash.
Los principales puntos de la acusación son terrorismo, secuestro de avión, conspiración, asesinato, ataque a civiles, lesiones graves dolosas y destrucción de patrimonio. Según los parámetros de la justicia militar estadounidense, en caso de culpabilidad, la condena prevista será la pena de muerte.
La Unión de Libertades Civiles estadounidense (ACLU) y 14 grupos de medios reclamaron transparencia y afirmaron que el juicio debió realizarse en un tribunal federal. La ONG sostuvo: "Las comisiones militares fueron creadas para lograr condenas fáciles y esconder la realidad de las torturas, no para garantizar un juicio justo." Y agregó: "Los estadounidenses ya han esperado demasiado tiempo a tener justicia tras los atentados del 11-S, y el uso por parte del gobierno de comisiones militares significa que nunca se conseguirá una verdadera justicia."
La nueva etapa de audiencias, iniciada ayer, tendría que haberse celebrado a finales de agosto, pero fue suspendida por la amenaza que suponía la tormenta tropical "Isaac". La última jornada se celebró en mayo. Los acusados se negaron a ponerse los audífonos para seguir el caso en árabe y en un momento dado, Ramzi Binalshibh interrumpió el proceso al arrodillarse para rezar. Esta vez, el juez James Pohl anunció que se hará un receso para permitir las oraciones musulmanas.
Los acusados habían sido procesados durante la presidencia de George W. Bush, pero los cargos fueron retirados cuando Barack Obama llegó a la Casa Blanca. Sin embargo, el gobierno demócrata no cumplió con su promesa de cerrar la cárcel de Guantánamo y, el año pasado, se reformularon las acusaciones. «

Comentá la nota