Se reanudó el juicio contra tres ex represores, que se negaron a declarar

Se reanudó el juicio contra tres ex represores, que se negaron a declarar
Se trata Luciano Benjamín Menendez, Luis Fernando Estrella y Domingo Benito Vera, quienes están siendo juzgados en La Rioja por los asesinatos de los dos curas, Carlos Murias y Gabriel Longueville, cometidos en 1976 durante la última dictadura militar. Menendez, por ejemplo, alegó que “yo debería ser juzgado por un tribunal militar y no por la justicia ordinaria como hoy ocurre”.
En la reanudación del juicio por los asesinatos de los “Mártires del Chamical” durante la dictadura, la primera testigo en declarar fue Cristina Murias, hermana de uno de los sacerdotes asesinados, quien señaló que “un tiempo antes de su muerte ya había seguimientos a los curas de Chamical”. Antes de iniciar la declaración de Murias, el tribunal preguntó a los imputados si declararían, a lo cual se negaron a hacerlo nuevamente.

Cristina Murias de Pizarro, hermana del sacerdote asesinado Carlos Murias, sostuvo este lunes que su hermano se quedó en la provincia “porque se lo prometió al obispo Enrique Angelelli” que iba a permanecer allí “hasta septiembre del año en que lo mataron”, 1976.

En la reanudación del juicio por los asesinatos de los “Mártires del Chamical” durante la dictadura, la primera testigo en declarar fue Cristina Murias, hermana de uno de los sacerdotes asesinados, quien señaló que “un tiempo antes de su muerte ya había seguimientos a los curas de Chamical”.

“Nosotros lo sabíamos porque él nos contaba, y por eso le pedimos que se fuera de la ciudad, pero no quiso”, recordó.

Agregó que “incluso había un propuesta para ir a Europa pero siempre se negó, ya que le había prometido al entonces obispo Enrique Angelelli que seguiría hasta el mes de septiembre de ese año porque quería seguir trabajando junto a Gabriel (Longueville) por la gente del lugar ya que había mucha pobreza y distintas enfermedades como chagas y tuberculosis”.

Al ser consultada por el tribunal sobre cómo se entera de la muerte de su hermano, Murias señaló que “nos llamó monseñor Angelelli unos tres días después para darnos la noticia, pero nosotros veníamos de la muerte de mi padre hacía poco tiempo, por lo cual no sabíamos como decírselo a mi madre y lo único que le pedimos a monseñor fue que no cerraran el cajón, ya que íbamos desde Córdoba”.

“Al llegar ahí, los féretros estaban cerrados y cuando le preguntamos al obispo si era porque los habían torturado, nos dijo que no, pero creo que lo dijo para evitar que mi madre sufriera una indisposición más grave”, detalló.

Cuando se le consultó si sabían quiénes eran los autores del hecho, expresó que “por comentarios que había era que habían mandado gente a darles un susto, unos golpes para asustarlos ya que había una interna en la Base Aérea entre el comodoro Aguirre y el vicecomodoro Estrella, pero se les fue la mano”.

“El motivo que nos dijeron a nosotros era que como ese día Aguirre no estaba en la Base, Estrella mandó su gente para asustar a mi hermano pero no se midieron y lo terminaron matando”, expresó Cristina Murias.

Antes de iniciar la declaración de Murias, el tribunal preguntó a los imputados si declararían, a lo cual se negaron a hacerlo nuevamente. En ese marco, en primer término Luciano Menendez que los motivos eran “que este no es un juicio constitucional y por lo tanto nos tiene que juzgar un juez natural, sino un Tribunal Militar porque aún está vigente la ley 14.029”.

Menendez también añadió que “no se aplicó la ley más benigna y se han ignorado las normas jurídicas porque no existen los delitos de lesa huimanidad, ya que nunca se atacó a la población civil de parte del régimen militar del cual fui parte”.

“No quiero ser cómplice de los marxistas que llevan a la tiranía faltando al deber de soldado si se somete a un juicio constitucional”, sentenció el anciano ex dictador.

Por su parte, Luis Fernando Estrella señaló que “en los últimos 30 años siempre que se requirió estuve, en el año ‘87 me procesó la Cámara Federal de Córdoba y sies meses después me desprocesaron y en el año 88 presté declaración ante el tribunal de la provincia y además cuando se dictaron las leyes de obediancia debida y punto final, las rechacé por escrito”.

En tanto, Benito Vera solamente expresó que “no voy a prestar declaración”.

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