Un equipo de especialistas médicos del hospital Castro Rendón operó a dos mujeres con obesidad.
El pasado 15 de diciembre dos personas que padecían obesidad fueron operadas exitosamente en el hospital de Neuquén por un equipo de cuatro cirujanos. Para la intervención fue invitado el doctor Edgardo Serna de Corrientes y especialista en cirugías bariátricas. Se trata de una operación conocida como manga gástrica, que nunca se había realizado en el sistema público de Salud de la provincia.
Ambas cirugías pudieron llevarse a cabo gracias al trabajo del equipo de Tratamiento Integral para la Obesidad, integrado por doce especialistas –entre psicólogos, cirujanos, kinesiólogos, asistentes sociales, médicos clínicos y enfermeras–. El grupo se formó hace dos años con el objetivo de atender a los pacientes que sufren de esta enfermedad.
Matías Palacios, cirujano especializado en cirugías bariátricas, fue quien incentivó la creación del equipo. Las principales razones fueron el aumento en la cantidad de pacientes con obesidad y la falta de soluciones desde los sistemas públicos de Salud. “Es muy difícil que la gente y los médicos entiendan que la obesidad es una enfermedad. Algunos lo consideran un factor de riesgo. Hay gente que está postrada en la cama por su obesidad, pero no todos los profesionales la consideran como tal”, explicó Palacios.
“Nunca hubo un grupo que se dedicara a esto acá. Hace dos años se dio la necesidad debido a que la obesidad fue aumentando en el tiempo. En el mundo hay una epidemia de obesidad y nadie encaraba el problema este, ni los médicos clínicos. Este es un problema que tiene la salud pública. Hay una ley de obesidad que no se está cumpliendo porque en realidad la parte pública no da respuesta a esto”.
Ley
En 2008, el Congreso aprobó la sanción de la Ley Nº 26.636 de trastornos alimentarios. La normativa reconoce a la obesidad, bulimia y anorexia como enfermedades y obliga a incluirlas dentro del Plan Médico Obligatorio. Asimismo, el Poder Ejecutivo se comprometió en el texto a adoptar medidas para que los sistemas sanitarios cuenten con el equipo necesario para la asistencia de las personas con obesidad.
El año pasado el equipo comenzó a encarar el problema desde las distintas disciplinas. Luego de evaluar los avances en los tratamientos y las condiciones psicofísicas de cada paciente, encararon las primeras dos cirugías. Las intervenciones realizadas se conocen como manga gástrica y consisten en la extracción de una parte del estómago, reduciendo su tamaño a un volumen de 100 mililitros. La porción del órgano que se retira, es la que produce la grelina, una hormona que provoca las ganas de comer. “Cuando se saca esa porción de estómago, el paciente deja de tener hambre. A eso se suma que su capacidad es muy chiquita y con eso lográs que el paciente baje de peso”, agregó.
La cirugía se realizó mediante laparoscopía y duró dos horas. Las pacientes fueron dadas de alta al día siguiente y desde entonces experimentaron un rápido descenso de peso. “Salió todo como esperábamos. Fue un año de trabajo y causó mucha ansiedad por parte de los pacientes”, sostuvo Palacios.
Fin a una lucha de varios años
Las mujeres operadas ya sienten los beneficios de la banda gástrica a una semana de la cirugía.
Neuquén > Sandra Mora y María Isabel Pomares fueron operadas el pasado 15 de diciembre por los cirujanos del hospital Castro Rendón. Ambas mujeres luchaban hace años para superar una obesidad que deterioraba su salud.
María Isabel tiene 54 años y padece artrosis en la columna e hipotiroidismo. El año pasado ingresó al Centro Integral de Tratamiento de Obesidad. Si bien su sobrepeso no era excesivo, le provocaba mucho dolor sobre la columna hasta el punto que debió ser medicada con morfina y medicamentos oncológicos.
Antes de la operación, comenzó a bajar de peso y los médicos le retiraron la medicación. A una semana de haberse operado, ya bajó 15 kilogramos.
Sandra tiene 42 años. Padecía una obesidad mórbida y pesaba 138 kilos. Antes de ser operada se sometió a diferentes dietas y tratamientos.
“No podía sola. Toqué muchas puertas y eso me lastimó mucho. Me sacaron mucha plata y no llegamos a nada”, comentó. Desde el año pasado Sandra realizó distintas actividades físicas y allí conoció a una de las kinesiólogas del equipo. “En el hospital me abrieron las puertas y no me cobraron un centavo. No tengo palabras para agradecerles”.
A pocos días de haber pasado por la operación, las dos explican que se sienten felices y que su vida diaria cambió notablemente: “Me siento más liviana. Mi meta es lograr bajar y ayudar a otros porque yo sufrí mucho”, sostuvo Sandra.
Sonriente, María comenta que su vida ahora es mucho más fácil “yo vivía en la cama por el dolor. Ahora ya siento muchos cambios. Donde trabajo hay una subidita y antes no la podía subir. Ahora es como si nada”. Dentro de un año, ambas se someterán a la operación estética, incluida dentro del tratamiento. María Isabel y Sandra están alegres y se emocionan cuando hablan del plantel médico del hospital.
“No tengo palabras, por la atención y la contención. Están pendientes de nosotras todo el tiempo para ver si estamos bien”, opinó María Isabel. Para ellas, su experiencia debe ser un ejemplo para otras personas que pasan por la misma situación.
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