La UNLP y el OPDS se reunieron para empezar a elaborar el mapa de cuidado del predio, declarado Reserva Provincial y Paisaje Protegido. Pero las ONGs vecinales que impulsaron la protección no fueron invitadas. Recalcaron que se ponga en marcha el proyecto. Pero advirtieron: “No nos vamos a olvidar que son los mismos artífices de la venta del predio”.
La noticia del encuentro fue difundida a fines de la semana pasada por la agencia periodística de la UNLP y luego replicada por otros medios. La mirada más desconfiada radica en detectar un intento por limpiar el nombre de la institución luego de su complicidad en accionares no permitidos, como vender un espacio verde público rico en biodiversidad a inversores privados. Incluso ahora los ambientalistas de la ONG Pilmayqueñ denunciaron que en el bosque, lindero con el ex rectorado de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ), se provocaron incendios y circulan “motoqueros a toda velocidad”, denunció ante LA TERCERA el especialista en Ciencias Biológicas Alberto De Magistris.
Uno de los datos que llamó la atención fue que el anuncio de la elaboración del plan fue informal porque ni siquiera los responsables de Áreas Protegidas bonaerense estaban al tanto, según reconocieron frente a los vecinos. Además, el Gobierno provincial todavía tiene en análisis el artículo 12 de la Ley 14.294 por el que se debe definir cuál es la situación dominial de las hectáreas, de modo de decidir cómo protegerlas en función de las actividades que se permitirán en ellas y de sus características naturales. Determinar ese punto debería ser previo a precisar cómo se cuidará cada parcela.
Una de las dudas se encuentra en la parcela 1-t de 10 hectáreas que podría haber sido vendida en 1999 por La Plata a un consorcio que luego adquirió Fabricaciones Militares. La UNLP excluyó esa zona de la reserva pero es una de las más ricas.
Si bien De Magistris destacó que, al menos, las relaciones entre ambos organismos con asiento platense no están fragmentadas, sí se había dialogado que los lomenses serían partícipes de las decisiones que se tomen en Santa Catalina por ser protagonistas de la lucha por protegerla. Trabajan en un plan propio de preservación que será enviado al OPDS, cuerpo que tiene la voz última sobre la medida. “Una vez que salga a la luz este informe o plan vamos a comprobar si tiene rigurosidad, coherencia, si esta hecho a conciencia. No nos vamos a olvidar de que son los mismos artífices de la venta del predio”, recalcó el referente.
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