Los padres que enviaban a sus hijos a la institución acordaron manifestarse cada jueves a las 17 frente al edificio para exigir que vuelva a funcionar como antes. Desde el Concejo Deliberante se informó que el Obispado tendría “buena voluntad” para dialogar
A pesar del frío, madres, padres y extrabajadores de la entidad que cerró sus puertas a fines del 2011, se manifestaron, tal como ya lo han hecho en reiteradas oportunidades, con un mismo objetivo: lograr que la institución vuelva a funcionar como lo hacía antes.
Si bien desde el Obispado -entidad a la cual se le traspasó semanas atrás el predio- aclararon que resulta “imposible” que la Iglesia católica “organice” una institución que funcione como lo hacía el Patronato de la Infancia, los padres exigen que se respete la “identidad histórica” del edificio que “fue creado para los chicos y tiene que seguir siendo para ellos”.
En diálogo con El Atlántico, una de las extrabajadores y madre de uno de los casi 75 niños que asistían al lugar, Laura Mora, informó que en los últimos días “se logró un avance”.
“Nos dijeron que el Obispo accedió a tener una reunión con el Concejo Deliberante, así que estamos esperando eso”, explicó la mujer, quien además adelantó: “Desde ya vamos a convocar a todos a acercarse los jueves a las 17 horas para estar acá junto al Patronato para luchar por algo que nos corresponde”.
Respecto de la reunión que el Obispo Antonio Marino mantendría con autoridades del Municipio, la mujer dijo que “todavía no se fijó una fecha”, pero señaló que “desde el Concejo nos dijeron que hay buena voluntad de parte del Obispado”.
Durante la concentración de ayer, los damnificados remarcaron que resulta “muy importante” que todos los padres afectados por el cierre de la institución “se sumen a este reclamo en defensa de una institución con una trayectoria importantísima en Mar del Plata”.
Por su parte, otra de las madres afectadas y exalumna de la institución, Solange Rodríguez, confirmó que de ahora en adelante, cada jueves se reunirán a las 17 en la intersección de Juan B. Justo y Tucumán para “defender el derecho de los chicos”.
Asimismo, la mujer cuestionó: “Ya que durante tantos años se le cedió la iglesia San Carlos al Obispado, ¿por qué no nos ceden el Patronato a nosotros? Van a ver que podemos administrarlo perfectamente”.
“Estamos esperando una respuesta del Municipio. Nos dijeron que hubo buena voluntad de parte del Obispo para tener una reunión. Mientras tanto vamos a estar esperando”, añadió.
A su turno, Mariela Roldán, otra de las damnificadas, reconoció que desde que cerró el Patronato su situación “se complicó muchísimo”.
“Mi nene va del jardín a casa y tengo que trabajar horas extra -que no me las pagan doble- para poder mandarlo a algún lugar. Pero con el trabajo se me ha complicado mucho. Entre todos los papás vamos a seguir con esta lucha porque cuando el Obispado dice que no va a reabrir el Patronato como tal, no es una respuesta positiva. Por eso nos sentimos discriminados”, concluyó.

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