Realineamiento en el PRO: asuntos internos

Realineamiento en el PRO: asuntos internos
La perspectiva de que en 2013, pleno año electoral, Mauricio Macri deba explicar en juicio oral y público el controvertido asuntillo de las escuchas ilegales, y el reclamo de médicos municipales al ministro de Salud Jorge Lemus sobre la necesidad de tomar posición respecto del fallo de la Corte sobre el aborto, desataron tempestades, movidas y realineamientos dentro de los límites del partido vecinal PRO.
Como se sabe, la Cámara de Casación penal desestimó un recurso presentado por el jefe de gobierno porteño y dejó firme su procesamiento en la causa por espionaje, con lo que lo dejó en condiciones de ser enviado a juicio oral por el juez Norberto Oyarbide. En cualquier momento.

La Cámara determinó que el espía Ciro James pinchó teléfonos con la aquiescencia de dos jueces misioneros, y que con ellos armaba una causa legal inexistente para justificar su actividad. James, según su propio currículum, es un abogado especialista en inteligencia interna y fue contratado por el comisario Jorge "El Fino" Palacios (con quien ya había trabajado en la Policía Federal), cuando Palacios tenía la misión de armar una policía nueva para la ciudad, la Metropolitana. La Cámara confirmó además que, ante la falta de recursos secretos para su cometido, el Ministerio de Educación porteño lo empleó como asesor de planta permanente. Un conchabo que le costó el procesamiento también al ex responsable de esa cartera, Mariano Nadorowski.

El asunto es que para llegar a 2015 en condiciones de competir con quien resulte heredero del cristinismo, el PRO deberá hacer una elección relevante en las legislativas del año entrante. Una figura clave para ese plan es la diputada nacional Gabriela Michetti, antiabortista, confidente del cardenal Jorge Bergoglio -enfrentado con Macri desde que éste dio su apoyo al matrimonio gay- y celosa de las ambiciones del jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, quien aspira a suceder a Macri y gana espacio día tras día. Larreta será consagrado esta semana como presidente del partido a nivel local -cargo que ocupaba Michetti desde 2009-, secundado en la vicepresidencia por María Eugenia Vidal. Daniel Chain será, en representación de la diputada Michetti, vicepresidente segundo.

En ese marco, la dirigente más creíble y con mejor imagen del PRO ya había sido tentada por Macri para bajar a la provincia de Buenos Aires y encabezar la lista de diputados nacionales por ese distrito, vital para el armado electoral 2015. Pero Michetti está un poco harta: se queja de que no es consultada ni tenida en cuenta a la hora de fijar posición en los temas nacionales, por ejemplo. Macri, sin embargo, ya instruyó al ministro Emilio Monzó para que teja alianzas con peronistas y radicales desencantados con vistas a construir un tinglado competitivo al servicio de Michetti. Pero Gabriela sigue resistiendo. Sabe que si baja a la provincia, su pretensión de llegar a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad en 2015 se le escurre como agua entre los dedos. En ese marco, la inesperada actualización del debate por el aborto en la ciudad le dio un pretexto extra para mostrar fastidio. Hace una semana, dos diputadas del PRO, de la Comisión de Salud, presentaron un proyecto que fue considerado "permisivo" dentro del propio bloque. Y se desató una tormenta. Porque Macri dio instrucciones para darle largas al asunto, por un lado, y porque los médicos municipales les exigen a las autoridades de la Ciudad un protocolo que indique cómo actuar, sobre todo para ponerse a resguardo legal a la hora de tratar con el tema. Como se sabe, la Corte Suprema autoriza el aborto en caso de violación. Doce provincias ya se sumaron al fallo e implementaron protocolos en sus jurisdicciones. Pero la ciudad de Buenos Aires aún está en deuda.

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