Dos realidades, el mismo compromiso

Importantes cambios en las características del campamento, el traslado y las condiciones laborales de los trabajadores rurales de Misiones, son logros silenciosos del Gobierno de la Provincia
Las imágenes publicadas en estas páginas son elocuentes. Revelan la existencia de un trabajo silencioso del Ministerio provincial que, paso a paso, y con un compromiso realista con los tareferos, fue logrando mejoras relativas en el trabajo rural de Misiones. Todo muy lejos de las cámaras de la televisión y de la espectacularidad que se imprimió a las inspecciones de los organismos nacionales que vienen descubriendo la existencia de lo que se da en llamar “trabajo esclavo” en varios sectores de la economía argentina. La impronta que impuso el gobierno nacional en el tema, lleva implícita la estrategia de desocultar la verdadera cara del sector dominante en la Argentina y las relaciones sociales que establece para apropiarse del excedente de producción. El “trabajo esclavo” es la contracara de la concentración del ingreso generada en las grandes explotaciones de soja. Un caso paradigmático es el que protagoniza el candidato de las derechas en Salta, Alfredo Olmedo, denunciado por incumplimientos de las leyes laborales para personas que trabajan en 362 mil hectáreas que el Estado salteño le entregó por 99 años y genera ganancias de 3.500 pesos por hectárea. Y obtuvo el 25% de los votos. Los terratenientes de la pampa húmeda, como el perfil cuasi-feudal de las explotaciones del noroeste, generan relaciones de producción muy diferentes a las que se producen en Misiones por la característica de la propiedad de la tierra. Salvo la multinacional Alto Paraná, la existencia de 33 mil unidades productivas en la provincia, constituyen la base de relaciones sociales más democráticas. Por eso allá, en el orden nacional, la necesidad de un putsch mediático y la ofensiva con la radicalización de la normativa. Por eso acá, en la provincia, las negociaciones silenciosas y el diálogo como herramienta y las soluciones paso a paso, convencer antes que imponer para estirar los límites de lo imposible. Pero allá y acá, las mismas convicciones. La misma decisión de jugar las instituciones del Estado para proteger al más débil en la cadena de las producciones.

La resolución de la Comisión Nacional de Trabajo Rural que radicalizó la normativa esta semana, revela una mirada sesgada de la realidad que desatiende las particularidades estructurales de las provincias. Vale como ejercicio detallar las exigencias: “Las viviendas dispondrán de una ventana por cama. Los pisos deben aislar la estructura del suelo y ofrecer energía eléctrica las 24 horas, agua potable y heladeras. Deberán contar con una ducha, un inodoro, un orinal y un lavabo cada cuatro trabajadores. La cocina deberá estar equipada con mesada. A su vez, debe existir una cámara séptica y un pozo atmosférico. Se prohíbe el empleo de chicos menores de 16 años. Si los trabajadores no pueden adquirir comida sana y adecuada, esos bienes en los centros de abastecimiento por la distancia o dificultades de transporte, el empleador podrá venderlos siempre y cuando sea solicitado por el asalariado y que el precio sea igual o inferior al vigente en la zona. Los patrones no podrán descontar del salario en forma directa esas compras. Las empresas deben proveer un teléfono celular por cada 15 trabajadores. Los envases que contengan o hubieran contenido sustancias como fertilizantes deben ser almacenados en lugares alejados de las viviendas. El empleador está obligado a informar a los trabajadores el lugar geográfico donde desempeñarán sus tareas”.

El silencio de los inocentes

Repasando las fotos, se pueden apreciar los avances que se vienen realizando en las relaciones laborales en la provincia. Ilustran un antes y después. En un proceso político. El comienzo o la etapa fundacional tiene un punto de partida en un contexto económico, político, social y cultural, que determina las luchas, los desafíos y las resistencias. En consecuencia, lo que hay que evaluar en política es el rumbo, los objetivos específicos trazados por la conducción del proceso, es decir el proyecto. Se puede adherir o se puede rechazar ese proyecto y se puede adherir y después hacer formulaciones críticas al modo en que se llevan adelante las políticas para cumplir el objetivo estratégico.

Las condiciones generales de trabajo para los trabajadores agrarios temporarios, cíclicos y estacionales establecidas en la resolución de la CNTA son explícitamente exigencias para las explotaciones de grandes extensiones, que muchas veces demanda la estadía en campo por más de tres o cuatro meses. Es lo que marca una gran diferencia con los campamentos en Misiones. Nunca se extienden por más de una semana sin que los trabajadores regresen a sus hogares. Esto pone en evidencia que la resolución está pensada para otra realidad.

Ni bien se conoció la resolución, la oposición mediática salió en la provincia a agitar los ánimos y despertando fantasmas. Esos medios, decididamente opositores al proyecto rehúyen sin embargo el debate. Porque no ponen en discusión la resolución en sí, sino, utilizan la reacción para predecir el caos y la desaparición de los pequeños productores, como si les interesara la suerte y la calidad de vida en las chacras. Pero, hay que reconocer que se juegan en función de sus intereses particulares. Es lo que agiganta el silencio de la dirigencia de los partidos y alianzas inscriptas para las elecciones generales del 26 de Junio. Como el “silencio de los inocentes” encierra un intento de manipulación. ¿De qué lado están? ¿Por qué no hablan los kirchneristas puros? ¿Por qué no salen, ya sea en defensa de la resolución o para oponerse?. Estos temas desnudan las ambigüedades de una casta de políticos que ha perdido la capacidad de dirigir.

Mientras tanto, las fotos son más elocuentes. Antes de esta resolución y de la estratégica embestida de la AFIP y otros organismos de regulación del Estado nacional, aquí en Misiones, desde el Ministerio de Trabajo se gestionaron cambios concretos y posibles a favor de los tareferos. En forma silenciosa. Se viene siendo inflexible en promover el trabajo formal y en prohibir el trabajo infantil. En algunos lugares con más éxito que en otros, pero se ha logrado modificar los hábitos de traslado. Antes los tareferos viajaban junto a las cargas, ahora se exige un traslado con asientos y con la carrocería cubierta. Los contratistas utilizan los mismos bancos que utilizan en las jornadas para habilitar un comedor con asientos y mesa. No habrá casas con ventanas, pero se empieza a generalizar el uso de carpas con estructura de caños y una altura de 2,6 metros. Se ha logrado que se entienda la necesidad de tener agua potable en tanques diferenciados de las vertientes o arroyos donde se lavaba la ropa o se enjuagaban las herramientas y envases de tóxicos. Se ha logrado que se suministre la ropa de trabajo adecuada, como los guantes. Con el diálogo se logró romper tabúes culturales para que ni padres ni contratistas piensen en el trabajo infantil. Se ha logrado que se instalen letrinas, avance que puede ser paradigmático porque, realmente, que una letrina sea un avance en la higiene del trabajo, habla a las claras del lugar dónde se partió en esta historia de luchas por las reparaciones sociales.

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