*La realidad petrolera de Neuquén (sin adornos)

Es grave. Este diario viene advirtiendo que se la pretende maquillar desde todos los sectores, por lo que conviene atender a la información concreta. Aquí, un pantallazo de lo que ocurre, y algunas comparaciones.

La declinación es fácilmente comprobable en números, y no se cambia con proyecciones alentadoras a futuro

Lentamente las cifras van advirtiendo que se está llegando al final del camino y que no queda mucho por recorrer. Más allá de las frases y discursos cargados de optimismo de los gobernantes, la actividad hidrocarburífera en Neuquén está en plena declinación, y no hay medidas que puedan llegar a revertir esta situación en el corto plazo, que se agrava cuando sólo se da a publicidad cierta información y se esconde mucha más que implican decisiones políticas.

Se ha escuchado en estos últimos días mensajes sobre el potencial de la provincia en cuanto a los recursos con los que cuenta en gas no convencional o gas de arenas compactas. Se hizo creer a la opinión pública que había trascendido a la prensa un documento reservado sobre las regalías y el gas que contaría la provincia para los próximos años pese a que casi toda esa información había sido presentada en un power point que funcionarios neuquinos habían llevado a Buenos Aires para una presentación hace un par de meses atrás, y que para la actividad es archi-conocida.

Es tan conocida que las empresas siguen manteniendo a esos “gigantes yacimientos de gas no convencional” como recursos y no como reservas. Ninguna empresa petrolera, hasta el momento, ha cuantificado esos recursos para darle valor económico, y que merezcan ser presentados en sus estados contables para que se informen sus accionistas.

Las empresas no pueden hacer el cambio de recurso a reservas porque carecen de un precio de comercialización de ese gas. Se habla de un valor promedio que estaría acordando el gobierno nacional de u$s 4,5 a 7 dólares el millón de BTU y que debería ser abonado por las industrias.

Pero la realidad presente (la única, por el momento) es que se han logrado apenas dos contratos por tight gas sand, con un precio de casi cinco dólares el millón de BTU, pero no se avanzó en ningún otro contrato. El porqué está dado por la voz de las mismas empresas, que se preguntan: ¿para qué pagar por un gas más caro, si igual cuando haya escasez me lo van a cortar?

Esto es lo que ha sucedido sistemáticamente en los últimos años en el país. Empresas que pagan más caro el gas para celebrar contratos ininterrumpibles, es decir que se les asegura la provisión de gas en cualquier momento, pero cuando llegan los fríos a los grandes centros urbanos, son las primeras en quedarse sin el insumo para sus industrias.

Es decir, que el gobierno nacional no es creíble, la Secretaría de Energía de la Nación no es creíble, porque al igual que en el 2001, el default y la pesificación, los contratos en este país son papel pintado.

A su vez, la provincia también pierde puntos de credibilidad cuando no condena enérgicamente que un grupo de personas, bajo el argumento de pueblo originario que sufre supuestos daños ambientales, ocupe por la fuerza las instalaciones de una empresa petrolera, poniendo en peligro el abastecimiento de gas natural a dos localidades; o cuando mira para otro lado cuando se obliga a las empresas petroleras a través de una ley sacada con fórceps a usar mantas oleofílicas en la actividad, cuando todos los trabajos técnicos las desaconsejan; o cuando, contra natura, ahora se quiere avanzar en otra ley para obligar a las empresas a intervenir aquellos pozos que fueron abandonados cumpliendo la legislación vigente.

La realidad de Neuquén es sencilla en números y poco alentadora. Las estadísticas precisan que entre enero y agosto de este año la producción de gas cayó 6,36 por ciento mientras que la del petróleo lo hizo en un 6,5 por ciento. La otra cara de la moneda es Río Negro, que con mayor actividad logró incrementar su producción e petróleo en un 11,7 por ciento.

Esta mayor actividad se refleja en la cantidad de pozos terminados a lo largo de este año. Neuquén cerró agosto con 111 pozos, cuando a igual período del año anterior contaba con 145. Río Negro este año ya tiene en su haber 132 pozos, mientras que en 2009 tenía 88.

Chubut en agosto del 2009 contabilizó 221 pozos y este año ya lleva 300. Lo mismo sucede en Santa Cruz, que en el 2009 tuvo hasta agosto 195 pozos terminados y este año ya tiene computados 251.

La realidad es ésta. El resto, es papel pintado...o dibujado con intenciones políticas.

Comentá la nota