Por: Pepe Eliaschev.A tres semanas de las elecciones presidenciales, los matices y las sutilezas se van esfumando. El sueño de un gran paraguas oficial bajo el cual coexistan las colectividades políticas y las tradiciones ideológicas más diversas, se derrite.
Sabbatella se catapultó desde una excelente e impoluta gestión municipal de diez años (1989-1999) en Morón. Procedente de una longeva pertenencia a la izquierda tradicional, y tras haberse enrolado en el Frepaso y en la Alianza, Sabbatella, fundó su propio partido comunal Nuevo Morón en 2002, que se convierte en Nuevo Encuentro en 2004 y que se presenta por primera vez a elecciones en 2005, logrando un colosal 49,18% de los votos, contra el 19,83% del kirchnerismo y el 7,35% del justicialismo.
Sabbatella se esforzó desde 2001, cuando cae el presidente Fernando de la Rúa, de cuya Alianza formaba parte, por diferenciarse de las grandes fuerzas tradicionales, a las que censuraba en durísimos términos. Ya convertido en figura provincial, en las elecciones legislativas del 28 de junio de 2009, cuando en la provincia de Buenos Aires, Francisco de Narváez derrota, con el 34,68% de los votos, a Néstor Kirchner, que recoge el 32,18, y a Margarita Stolbizer (21,46%), Sabbatella se alza con un promisorio 5,53%. Pero su evolución se detiene cuando el anillo de acero del kirchnerismo se ajusta.
Volcada sin fisuras en el apoyo a Daniel Scioli la máquina electoral del gobierno nacional, en las “primarias” del 14 de agosto, el kirchnerismo recibe el 50,31% de los votos provinciales, contra 16,72 de De Narváez, 9,24% del candidato de Eduardo Duhalde, Eduardo Amadeo, 6,42% de Stolbizer y 5.74 de Sabbatella que repite prácticamente el mismo número de votos que en 2007, registrando un 5,74%. Lo votan en 2009 unas 415,961 personas, mientras que 439.979 hacen otro tanto el pasado 14 de agosto. ¿Un estancamiento o una persistencia? Sabbatella se había refugiado a partir de 2005 en un apoyo crítico al Gobierno. Su caballito de batalla es que Scioli es la “derecha” y que el gobernador bonaerense “atrasa” ideológicamente respecto del liderazgo de vanguardia social que Sabbatella le atribuye a Cristina.
Encerrado en ese cepo retórico, a Sabbatella le fueron quedando cada vez menos argumentos, porque Scioli no es más de “derecha” que Gildo Insfrán de Formosa o José Luis Gioja, dos caciques provinciales especialmente mimados por la Presidente. Cristina se dio también ciertos lujos especialmente mortificantes para Sabbatella, que -sin embargo- nunca protestó. Para el homenaje a los jóvenes secuestrados el 16 de septiembre de 1976 (“la noche de los lápices”), Cristina eligió como sitio de la ceremonia nada menos que el municipio de Merlo, cuyo mandamás es Raúl Othacehé. Tomó como pretexto la inauguración de una nueva universidad oficial, la novena que instala el kirchnerismo en el conurbano bonaerense desde 2003. Ese día, junto a Othacehé, Cristina recomendó al pueblo que vea la película “Juan y Eva” (sobre la pareja de Perón y Evita), a la que calificó como “una película preciosa sobre una historia de amor increíble. No sé si algún día alguien filmará la película de Néstor y Cristina, que fue una gran historia de amor. Es y será mi historia de amor”.
Abogado y nacido en la Capital Federa, Othacehé se describe en su página oficial como “peronista desde la cuna”. Sin embargo, también confiesa que en 1968 fue fundador y primer secretario general de JAEN (Juventud Argentina para la Emancipación Nacional), el agrupamiento ideado por Rodolfo Galimberti, expulsado por Perón en 1973, luego que propusiera crear milicias populares al margen de las Fuerzas Armadas. Integrante de la Columna Norte de Montoneros, Galimberti participó del secuestro de los hermanos Born en septiembre de 1974, y tras años de exilio, regresó a la Argentina con a la democracia, en los años Ochenta, donde tras diversos y sugestivos emprendimientos empresarios junto a sus ex capturados e incluso en sociedad con Susana Giménez, murió en 2002 de un infarto, a los 55 años. Galimberti era de San Antonio de Padua, donde se crió y creció Othacehé. Intendente de Merlo desde 1991, Othacehé ha sido reelecto en 1995, 1999, 2003 y 2007. Si éste es su último mandato habrá sido “barón de Merlo” durante la friolera de dieciséis años. Ése el hombre junto al cual Cristina recordó los 35 años de la “noche de los lápices”.
Debe haber sido un episodio de difícil digestión para militantes que provienen de la izquierda y sobre todo para Sabbatella, un convencido de la necesidad de una nueva política, aunque la realidad del kirchnerismo lo ha ido entrenando. Ya retiró su candidato a intendente de Vicente López para darle una mano al neo kirchnerista Enrique García, un campeón de la longevidad en el poder que supera largamente a Othacehé: gobierna la comuna desde 1987, hace 24 años. Lo mismo acaba de hacer la candidata a intendente de San Martín por el partido de Sabbatella, Graciela Elguer, que abdicó de la postulación, para volcar votos en favor del candidato kirchnerista Gabriel Katopodis
En materia de poder verdadero, todo sugiere que el sistema de construcción del oficialismo reposa de manera cada vez más evidente en la cristalización de una unanimidad excluyente, al margen de las buenas intenciones de quienes se acomodaban en los intersticios procurando perseverar una autonomía imposible.













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