En el "país real" los precios no son un problema

Por Hernán de Goñi

Amado Boudou se refugió en el lenguaje técnico para relativizar el problema de la inflación, y acentuó la sensación de que en muchos temas el Gobierno sigue hablando un idioma diferente al de buena parte de la sociedad.

La fórmula dialéctica que encontró Cristina Kirchner para chicanear a los opositores (grupo en el que engloba tanto a los referentes del Congreso como a jueces y medios), también le resultó de utilidad al ministro de Economía, quien con su discurso excluye a quienes no comparten su visión. El problema que tiene ahora la Casa Rosada es que quien quedó del otro lado de la raya es nada menos que la CGT.

Boudou considera que para hablar de inflación debe constatarse la existencia de un aumento generalizado de precios, tal como marca la teoría económica. Eso implicaría que tanto bienes como servicios muestren un ajuste constante en sus valores. Y para el titular de Economía, esa no es la realidad. Por eso prefiere hablar de "tensión de precios".

Pero la CGT sostiene que el costo de vida medible en los supermercados muestra una suba de entre 17 y 20% anual, cercana a las estimaciones que elaboran los protagonistas del país virtual. Habrá que ver si el Gobierno reacciona o prefiere dejar a Moyano de la vereda de enfrente.

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