Expectativa de Uocra por casas sociales y trabajos viales.
El mayor aporte estaría dado por la obra pública, mientras que los emprendimientos privados –que también generan numerosos puestos– continúan sumidos en una preocupante parálisis.
El gremio tiene en esta ciudad unos 4.000 afiliados, de los cuales hoy el 60% están desocupados o viven de "changas" temporales en otro rubro.
Aunque el freno de la actividad es habitual en todos los inviernos, este año se acentuó por la crisis volcánica, que a su vez impactó profundamente en la economía de la ciudad.
Espinosa aseguró que en el último tiempo algunas empresas que construyen viviendas sociales –como Oriente, Alusa y Roque Mocciola– comenzaron a convocar a su personal para reanudar tareas. "Es todavía muy lento, están tomando de a 10 ó 15 personas, pero lo importante es que ya se comenzó a mover", aseguró. También habría buenas noticias por el lado de la obra vial, una vez que se ponga en marcha la anunciada pavimentación de la ruta 23 desde Bariloche a Pilcaniyeu y que demandaría un máximo de 300 trabajadores.
Pero salvo alguna excepción, no ocurre lo mismo con la obra privada. Según el dirigente gremial, existe un importante complejo de departamentos en el ingreso a Dina Huapi que demanda una buena cantidad de obreros por estos días, pero es un caso aislado.
El intendente Marcelo Cascón y las cámaras empresarias habían llevado al gobierno nacional un pedido expreso de apuntalamiento de la obra pública como remedio adicional para afrontar la emergencia económica. Las respuestas, sin embargo, hasta ahora fueron magras.
El proyecto de la Universidad Nacional de Río Negro para construir su campus barilochense, por ejemplo, iba a estar en marcha antes de fin de año. Pero todo indica que sufrirá postergaciones.
Espinosa dijo que en general la obra privada representa un 40% de la demanda de empleo en la construcción, pero "la falta de dinero" por la pésima temporada turística ya anticipa una retracción de inversiones en ese segmento.
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