A continuación, enumeramos algunas razones por las que el Secretario de Gobierno de San Martín perdió la histórica batalla electoral con Gabriel Katopodis. Una metáfora barrial dice que “chocó la Ferrari”; y quedó demostrado, como decían en el bunker opositor, que “el hijo no es el padre”. Cuando Daniel Ivoskus quiso aportar su valor agregado y su estilo político, perdió.
Pero la lupa no debería posarse sólo en los aciertos que tuvo Katopodis y los dirigentes que lo acompañaron. También hay que analizar los errores que cometió el oficialismo. Puntualmente Daniel Ivoskus, quien fue el jefe de su propia campaña.
Es difícil encontrar un punto de partida, pero como primer tópico mencionamos que hubo fallas y errores de gestión. Apenas se polarizó la elección, los vecinos eligieron mayoritariamente otra opción.
Hay que decir que desde que condujo el proceso hasta el conocido final del domingo cometió una serie de equivocaciones importantes y ningún acierto, mientras su padre dejaba que él llevara este nuevo proceso adelante desde la Secretaría de Gobierno.
ALGUNAS RAZONES DE LA DERROTA DE DANIEL IVOSKUS
1- Tuvo una reacción tardía y poco creíble en el reclamo que encabezaron vecinos de San Andrés, que protestaron contra la construcción de edificios de alto porte, lo que ponía en riesgo los servicios públicos de la zona y alteraba la histórica identidad del barrio. Luego, se sumaron ciudadanos de Villa Ballester. Fueron ninguneados y el propio Daniel Ivoskus declaró que sus marchas no eran masivas ni representativas. Se reunió con ellos después de las primarias, pero la tregua se rompió a las pocas semanas.
2- Siempre se dijo que la responsabilidad por la falta de obras en el distrito era por demoras del gobierno nacional o provincial. Mientras tanto Ricardo y Daniel Ivoskus se fotografiaban junto al gobernador Scioli regularmente casi hasta el hartazgo.
3- Un error que le costó hasta el disgusto dentro de su propia tropa fue “peronizar” su imagen (esto motivó la renuncia de Nilda Romero y el enojo de Maudillo Diéguez) y querer cargarse a todo el peronismo, en un intento hegemónico de quedarse con el Frente para la Victoria y ser la única representación del kirchnerismo local. Nunca lo logró. Hizo alianzas con dirigentes de segunda línea que aportaron poco y nada, en ideas y en militancia. La imagen del Día de la Lealtad, rodeado de dirigentes que poco tenián que ver con el proceso que lideró su padre por un tiempo, fue patética.
4- Apostó a dividir a toda la oposición en las Primarias Abiertas, y casi lo logra. Luego, Katopodis con el partido provincial de Florencio Randazzo, pudo embestir en una virtual segunda vuelta con el apoyo de los sectores más potentes del kirchnerismo que habían participado en los comicios de agosto. Pensó que iba a poder sacarse de encima a Katopodis en las Primarias, pero el intendente electo se le escapó con una colectora porque consideró que aún no era el momento de enfrentarlo. El ciudadano pudo advertir que esta vez el traje kirchnerista no le quedó bien al ivoskismo.
5- Daniel Ivoskus subestimó a su rival. Negó la creciente polarización que iba ganando la calle. Luego de las internas se dedicó a encabezar actos institucionales que se difundían con gacetillas oficiales y tuvo poco contacto con los vecinos de manera directa. Se reían cuando Katopodis caminaba la calle, regalaba claveles y timbreaba en los barrios. Damos fe que se hacía cada vez más difícil e insoportable hablar con interlocutores que no aceptaban el disenso y siempre creían tener la verdad en un puño.
6- Intentaron alinear a toda la prensa local (objetivo casi logrado) y gastaron fortunas en los medios nacionales tratando de imponer su imagen. Cuando tardíamente advirtieron que Katopodis se acercaba en las encuestas, apelaron a la campaña sucia. Presionaron a los medios para difundir encuestas mentirosas que daban a Daniel Ivoskus ganador por 20 puntos, de hecho ni siquiera ubicaban en segundo lugar a quién resultó ganador en las urnas. Con las cámaras de seguridad de la comuna, apelaron al seguimiento y espionaje del candidato opositor, y con un argumento falaz y endeble quisieron comunicar que tenía vínculos con el narcotráfico. Rompieron carteles y gigantografías de Katopodis. Armaron un informe periodístico difundido en un canal de televisión nacional donde se decía que el rival era “el candidato okupa”. Y tantísimas otras maniobras que el ciudadano rechazó o ni advirtió.
7- Mientras el fenómeno Katopodis crecía en la calle, el oficialismo no supo “leer” lo que estaba pasando. Subestimó la situación y mintió a sus funcionarios y seguidores diciendo que iban ganando por 20 puntos. De hecho los fiscales y funcionarios llegaron sin conocer la realidad el día del comicio.
8- Se abusó de estrategias “goebbelianas” y maquiavélicas craneadas en una oficina, cuyo principal mentor y responsable fue Julio César Guianze. Al Director de Prensa se lo notaba hace años falto de creatividad en sus ideas y sólo se limitaba a insistir que se corría el riesgo de volver al pasado. Sus conductores no supieron dar un giro en medio de la campaña ni llegaron a replanteársela. El odio y la soberbia hicieron el resto…
9- No interpretaron que la agenda pública de los vecinos tenía otras prioridades y cuando hablaban ocasionalmente de los temas que le interesaban a la gente, la gente les dio la espalda, habían pasado 12 años.
10- Se presentó una pésima relación con los empleados municipales, que prácticamente eran obligados a militar y hacer campaña callejera por Daniel Ivoskus. Muchos de ellos admitían en silencio que, de todas formas, votarían a Katopodis. En la última semana ese desgano se transmitía en la calle y el vecino podía advertir que los municipales “fichaban” a las 18 horas y volvían a la casa, mientras que los seguidores de “Kato” caminaban incansablemente el distrito a toda hora.
11- Otro punto del que debería opinar algún especialista es la imagen. Katopodis transmitíó el gesto de un hombre común, uno de nosotros. Por su parte, Daniel Ivoskus miraba a la gente desde las gigantografías. Al final de la campaña aparecieron fotos junto a su padre Ricardo, el intendente saliente, que pudieron transmitir la idea de un virtual cambio de mando de tintes dinástico. Esa foto fue un boomerang: Nunca quedó claro en el mensaje si el candidato era él o su padre. Las encuestas dan cuenta que mucha gente se sintió engañada porque en agosto los había votado pensando que elegían a Ricardo Ivoskus. “El hijo no es el padre…”, decía Katopodis.
12- Daniel Ivoskus caminó poco la calle. Solamente visitaba locales partidarios, instituciones o nichos afines a la gestión, a los que llegaba en una camioneta polarizada que lo depositaba en la puerta del lugar. Sin embargo, Katopodis caminó y sedujo con el cara a cara. Si el Secretario de Gobierno hubiese actuado de igual manera, quizás no hubiese tenido el mismo resultado porque no tiene ese carisma.
13- En las últimas semanas era imposible transitar por las calles céntricas de Villa Ballester y San Martín. Se habló de un BOICOT del secretario de Obras Públicas y amigo de Ricardo Ivoskus junto a Ricardo Podestá hacia Daniel Ivoskus. El bacheo llegó sobre la hora y eran imposibles los desvíos. El encono de Daniel hacia Maudillo Diéguez es indisimulable...
14- Finalmente, quizás uno de los temas más relevantes, Daniel se distanció del estilo y las estrategias de su padre Ricardo, que siempre con bajo perfil ganó elecciones. Ambos mostraron gestión, pero Daniel perdió cuando quiso aportar su “valor agregado”. Una metáfora barrial podría indicar que “le chocó la Ferrari”. Quedó demostrado que, como se decía en campaña desde el bunker de Katopodis, “el hijo no es el padre”.




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