El triunfo del Frente para la Victoria en la Provincia y el país descubrió números impactantes para propios y extraños. Cómo leer una victoria que parece irreductible
Cristina Fernández de Kirchner se alzó con una victoria que superó el 50 por ciento de los votos y que fue casi unánime: sólo fue derrotada en San Luis, el feudo de los Rodríguez Saá. En Santiago del Estero, por ejemplo, alcanzó la increíble marca de los 80 puntos. Y también ganó en la Capital Federal, cuando aún estaba fresca la reelección de su aparente mayor contrincante político, Mauricio Macri. Hasta Jaime Durán Barba, el asesor del jefe de Gobierno porteño, simplificó, resignado, la cuestión: “Muchos dicen Cristina ganó porque los opositores se equivocaron, para mí no es así, algo tuvo que haber realizado bien su gobierno para que la elija un 50 por ciento de la población”.
Cristina superó incluso al gobernador Daniel Scioli en la provincia de Buenos Aires, donde se esperaba que Eduardo Duhalde pudiera restarle algunos puntos.
Por su parte, la victoria del gobernador bonaerense también erradicó todo margen de dudas. No sólo borró en la interna al intendente de José C. Paz, Mario Ishii, también aventajó por casi 30 puntos a su más inmediato perseguidor, y último triunfador en la Provincia (durante las legislativas de 2009), Francisco de Narváez. La fórmula Scioli-Mariotto consiguió la mayoría de los votos en 123 de los 135 distritos bonaerenses; cayó, por ejemplo, en Puán, Salliqueló y Vicente López.
Así, Cristina y Scioli dejaron en ridículo los pronósticos de “vientos de cambio” que tanto agitaron sectores de la oposición -especialmente desde el UDESO y el duhaldismo-, que, como dijo el mismo Scioli, quedaron en “una situación compleja”. Los dos meses y medio que restan para el 23 de octubre, día de la contienda electoral definitiva, serán de mucho trabajo para la oposición si quiere ya no ganar sino, al menos, hacer un papel decoroso.
Yendo a los números duros, Cristina Fernández aventajó a Eduardo Duhalde por casi 40 puntos, alcanzando el 53 por ciento de los votos positivos. Es más: en el bastión duhaldista por antonomasia, Lomas de Zamora, CFK llegó al pedestal del 57 por ciento de los votos, mientras que el ex intendente del distrito la miró desde un piso del 14, 3 por ciento.
La Presidenta ganó en todas las comunas bonaerenses, a excepción de Puán y Salliqueló (donde fue superada por Ricardo Alfonsín), y quizá pueda computársele como bajo rendimiento Vicente López, donde el avance de Jorge Macri la dejó, aunque triunfante, en el 28,7 por ciento. En el interior de la Provincia, donde tal vez podía esperarse un voto agropecuario que no comulgara con el oficialismo, CFK fue igualmente contundente: en Chivilcoy, pago chico del ministro del Interior, Florencio Randazzo, la Presidenta arrasó con el 58,5 por ciento, contra 16,13 ciento de Ricardo Alfonsín; y en Carlos Casares, el distrito donde sufragó Hugo Biolcati, la mandataria nacional alcanzó los 40,6 puntos, contra 19,2 de Eduardo Duhalde.
Los números de Scioli son similares, aunque no tan abrumadores. Si se sumaran en su contra el resto de los votos positivos que se emitieron, Scioli seguiría al tope. El Gobernador se alzó cómodo con la victoria sobre su contrincante interno, Mario Ishii, pero salió derrotado en algunos distritos con Francisco de Narváez. En el Conurbano sólo cayó en Morón, José C. Paz y San Isidro. Y en el interior perdió en A. Alsina, Gral. Lavalle, Daireaux, Cnel Dorrego, Gral Guido, Maipú, Pellegrini, Puán, Saladillo, Salliqueló y San Cayetano, arrastrado, generalmente, por el poderío local de los jefes comunales.
Los datos generales arrojaron una ventaja de 35 puntos para Scioli sobre Francisco de Narváez, que dobló los votos de Eduardo Amadeo, del Frente Popular, y superó en diez puntos a Margarita Stolbizer, quien no hizo una buena elección en comparación con lo que se puede considerar una buena performance general del Frente Amplio Progresista. Los otros candidatos del peronismo, Martín Sabbatella y Adolfo Rodríguez Saá, no llegaron al seis por ciento: el líder de Nuevo Encuentro marcó 5,7 puntos, y el puntano, a pesar de la virtual inhabilitación de su lista, consiguió el 5,3 por ciento de los sufragios.
Así, las primarias abiertas simultáneas y obligatorias resultaron una muestra del abrumador apoyo que reciben las actuales gestiones, como viene percibiéndose desde principios de año en todo el país, a excepción de lo ocurrido en Catamarca, la única provincia donde el oficialismo perdió.
Total e invariable, al triunfo del Frente para la Victoria queda sólo explicarle sus razones, para entender, con miras a las generales de octubre, cuán amplia será la diferencia.















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