Para los empresarios que participaron de la presentación del nuevo Fluence, el acto tuvo más contenido político del que esperaban.
Tras el discurso de Dominique Maciet, presidente de Renault, quien anunció la posibilidad de duplicar la producción de la planta con un nuevo modelo de bajo costo para exportar, al fuego lo encendió el gobernador Juan Schiaretti.
En parte con sus expresiones de apoyo a la gestión nacional, pero también con sus alusiones a las políticas económicas aplicadas en el pasado que afectaron la producción y el empleo. “Alguien debería haberle recordado que él mismo fue secretario de Industria de Carlos Menem”, señaló un ejecutivo que no podía disimular su molestia.
Luego, la ratificación del rumbo realizada por Cristina también dio lugar a interpretaciones porque el camino económico por el cual transita la gestión presenta aspectos muy positivos pero también espacios para la abierta desconfianza empresaria.
Por ejemplo, que el mercado interno potencia la demanda es algo que está a la vista, aún cuando en ello tiene mucho que ver el impacto inflacionario hace que la gente prefiera los bienes tangibles al ahorro cuya existencia es esencial para garantizar el crédito a tasas accesibles y no a las que hoy ofrecen los bancos.
Además, si la ratificación del rumbo incluye a Guillermo Moreno en la grilla de funcionarios del staff oficial, es probable que salvo los sectores que necesitan las inversiones imperiosamente por el dinamismo de sus mercados –como el automotriz–, el resto preferirá esperar la evolución del escenario antes que poner la plata en máquinas y gente.
Por ello, en las empresas la ratificación del rumbo abre un espacio para el análisis fino.



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