Ratifica Obama su plan para Afganistán

A pesar de las fuertes críticas por la filtración de documentos sobre la guerra, defendió su estrategia; el Congreso aprobó más fondos
WASHINGTON.- En medio de la fuerte conmoción y las críticas que provocó la divulgación de datos secretos sobre el conflicto en Afganistán, el presidente Barack Obama buscó ayer minimizar los daños y ratificó el rumbo de la guerra contra los talibanes, mientras el Congreso norteamericano aprobaba el envío de nuevos fondos para las tropas norteamericanas.

Entre los datos revelados por el sitio WikiLeaks, uno de los más controvertidos es el apoyo de Paquistán -aliado de la Casa Blanca- a los insurgentes talibanes. Así, el gobierno de Islamabad se convirtió en el blanco de todas las críticas y su alianza con Estados Unidos fue puesta en tela de juicio (ver aparte).

En una firme defensa de su estrategia para el cada día más impopular conflicto afgano, Obama insistió en que la filtración de la información secreta subraya la necesidad de mantener su política.

"[Los documentos clasificados] apuntan a los mismos desafíos que me llevaron a realizar una exhaustiva revisión de nuestra política el pasado otoño", declaró el mandatario, en un intento de limitar los daños que provocó la publicación de estos informes, que entre otras cosas revelaron operaciones encubiertas y muertes de civiles de las que nunca se había informado públicamente.

"Durante siete años, no conseguimos aplicar una estrategia adecuada al desafío en esta región, desde donde se lanzaron los ataques del 11 de Septiembre y se planearon otros atentados contra Estados Unidos y nuestros amigos y aliados", añadió.

"Esa es la razón por la que incrementamos sustancialmente nuestro compromiso allí, insistimos en una mayor responsabilidad de nuestros socios en Afganistán y Paquistán, desarrollamos una nueva estrategia que pueda funcionar y pusimos en marcha un equipo, con uno de nuestros mejores generales, para ejecutar ese plan", declaró Obama, que enviará 30.000 soldados más al campo de batalla en un intento de acabar con la insurgencia.

En sintonía con los objetivos de la Casa Blanca, el Congreso norteamericano aprobó un paquete de otros 37.000 millones de dólares para financiar las guerras de Irak y Afganistán y el envío de nuevas tropas. Sin embargo, el Congreso se convirtió ayer en el escenario de fuertes cuestionamientos a Obama por parte de legisladores de su propio partido, disconformes con el curso de la guerra en Afganistán.

El senador demócrata Russell Feingold dijo que las revelaciones "dejan en claro que no hay solución militar en Afganistán".

La representante demócrata Jane Harman, presidenta de la Subcomisión de Inteligencia de Seguridad Interior de la Cámara baja, afirmó que los documentos "refuerzan la visión de que la guerra en Afganistán no está yendo bien".

También el gobierno afgano criticó a la Casa Blanca y declaró que las filtraciones revelan una política de alianza militar "contradictoria y poco clara" con el gobierno de Paquistán.

"Afganistán siempre enfatizó que el terrorismo debe ser combatido en su lugar de origen", dijo el Consejo de Seguridad Nacional afgano en un comunicado, en alusión a Paquistán. "Tener una política contradictoria y poco clara hacia esas fuerzas que usan el terrorismo como herramienta de interferencia y destrucción contra otros tuvo consecuencias desastrosas", agregó .

La difusión de los documentos causó estupor en Estados Unidos y los demás países que tienen tropas en Afganistán, justo cuando sus gobiernos, muchos sumergidos en graves crisis económicas, encuentran cada vez menos apoyo popular al descontrolado conflicto que comenzó hace ya nueve años.

En tanto, el ejército estadounidense inició una investigación para encontrar la fuente que provocó la mayor filtración de documentos secretos en la historia de Estados Unidos. El Pentágono informó sobre la existencia de un "personaje clave" en la investigación, el soldado estadounidense de 22 años Bradley Manning, detenido en Kuwait, sospechoso de haber filtrado a WikiLeaks un video de una incursión armada con bajas civiles en Irak.

Los archivos clasificados divulgados anteayer también contenían información sobre el líder de Al-Qaeda, Osama ben Laden. De acuerdo con los documentos, agentes de la CIA ubicaron en agosto de 2006 a Ben Laden en una reunión en la ciudad paquistaní de Quetta, en la frontera con Afganistán.

En la reunión, en la que se preparaban ataques suicidas, también estuvo el líder de los talibanes, el mullah Omar, según archivos secretos del grupo Task Force 373, una unidad especial del ejército cuya misión era matar o capturar a líderes terroristas.

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