Mantuvo a Muñiz Saavedra y a Mattio en las vicepresidencias, ambos con la misma jerarquía que en 2012. La oposición reclamó un lugar para la segunda minoría, pero el oficialismo lo rechazó.
Se trata de un debate que se renueva año a año, pero que esta vez sumó ingredientes a partir de la posibilidad concreta de que el gobernador Jorge Sapag encabece la lista para senadores nacionales.
Fue en la sesión preparatoria, en la que el oficialismo mantuvo a los dos legisladores en el orden y la jerarquía del último año, tras evaluar la posibilidad de invertir ese orden y que fuera Mattio y no Muñiz Saavedra el primero después de Ana Pechen. La opción se instaló la semana pasada y se realizaron varias reuniones durante el fin de semana e incluso el lunes, aunque no hubo confirmaciones oficiales y ayer el diputado Raúl Béttiga lo desmintió cuando formuló las postulaciones.
Con la confirmación de que continuará al menos un año más, la diputada del MPN agradeció el apoyo de sus compañeros del oficialismo y de la gran mayoría de la oposición. Es que el principal debate de ayer no se dio por la designación de Muñiz Saavedra, sino por la de Mattio, quien fue elegido solo con el voto de los legisladores emepenistas y de sus aliados. La oposición pretendía la segunda presidencia para la legisladora justicialista Amalia Jara, en tanto que esa fuerza representa a la segunda minoría en la Cámara y que la Constitución sólo reserva la primera vicepresidencia al partido gobernante.
“En un año electoral, es conveniente mantener la línea sucesoria”, justificó Béttiga en referencia a la decisión de designar a Mattio. La segunda vicepresidencia es un puesto que desde que en 2003 logró el control total de la Cámara –ya sea con fuerza propia o con la ayuda de aliados– el MPN mantiene para un referente de sus filas año a año. El argumento es, justamente, la necesidad de sostener la línea sucesoria, en tanto que si algo le ocurriera al gobernador o a la vicegobernadora, los reemplazantes surgirían de esos puestos legislativos.
Ayer fueron varios los argumentos en contra de esa teoría. Raúl Podestá relató que en 2003, cuando tuvo que pedir licencia en la intendencia de Zapala, fue reemplazado por un concejal del partido provincial y “no ocurrió un cataclismo”. Manuel Fuertes, de Nuevo Compromiso Neuquino, remarcó que en el Concejo Deliberante de Neuquén, el mismo puesto que en este caso se reservó para un diputado oficialista lo ocupa desde hace varios años el concejal del MPN Luis Jalil, sin ser parte del gobierno municipal.
Béttiga reconoció que la Constitución “permite que otros partidos ocupen el puesto”, pero reiteró que “es conveniente y tenemos los votos” para sostener al candidato que el bloque oficialista considere. Esto último desató una nueva discusión sobre la representatividad de los partidos e incluso motivó algunas correcciones, sobre el final, del jefe de la bancada, José Russo, quien reiteró la frase, pero para hacer referencia a las funciones del partido de gobierno y de la oposición, que está “para controlar” y “no para gobernar”.


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