Por Pablo MendelevichLorenzo Miguel decía con orgullo que la CGT argentina era la única del mundo en la que no había logrado entrar el marxismo.
Caló renovó el miércoles el auspicio oficial para conducir la futura CGT-Balcarce pese a su rara falta del lunes 16. Literalmente faltó al acontecimiento del triple encuentro en la ,Casa Rosada: el antimoyanismo, la anfitriona y el fotógrafo. No se sabe si en privado ofreció una mejor excusa ("hacía cinco años que no me tomaba vacaciones") o lo benefició la condición de candidato único, rótulo que en su caso no viene de unanimidad sino de escasez.
Al día siguiente volvió a desafiar a la fortaleza K. Compartió reclamos con Moyano y, para decir que tampoco es devoto del Indec, hasta mencionó "la 1050". El problema no fue que comparase la era actual con la de Martínez de Hoz, sino que mentara la norma que les permitió a los Kirchner hacerse millonarios. Lucir a la vez oficialista e independiente, se ve, no es fácil.

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