El actual edil del bloque Peronista hace ya un tiempo que anda bastante desorientado. De las filas alakistas, pasó a integrarse -en forma fugaz- a las tropas de Francisco de Narváez. Luego, se alejó silenciosamente de su ex partenaire “Vamos con Gonzalo” Atanasof para, posteriormente, acercarse a Juan Manuel Urtubey y recalar en el espacio de Sergio Massa bajo la conducción local de Carlos “El Ungido” Melzi.
Allí, con una sonrisa de oreja a oreja, los integrantes del bloque y representantes del neo melzismo (Arteaga, la ex felipista Jacinta “Poly” Tritten y el camionero ex ultrakirchnerista Miguel Forte) se sacaron fotos con Massa y el armador provincial del espacio, José “El Tío” Amondarain.
La contracara de esta postal la protagoniza “El Mexicano” Arteaga. La imagen que ilustra el presente artículo resume la esencia de lo que el representante del pueblo platense muy astutamente pretende disimular.
Mientras públicamente prefiere mostrarse solo e independiente (la fotografía que figura en esta nota no fue publicada por Arteaga, sino etiquetada por una amiga en su cuenta de Facebook), por otro lado hace buenas migas con el intendente platense, Pablo Bruera, su ex enemigo acérrimo en la época alakista.
La mexicaneada que ya no puede ocultarse es que Arteaga no solo acompaña al mandatario municipal a prácticamente todos los aniversarios de las localidades platenses, muchas veces compartiendo la tarima y aplaudiendo fervorosamente a su lado.
Tal y como lo demostró durante los últimos cónclaves legislativos, el concejal implementó ahora un nuevo y elegante sistema de relacionamiento político: se muestra díscolo públicamente pero, paradójicamente, le garantiza a Bruera quórum en absolutamente todas las sesiones.
Claro, después del “favor” y para consolidar su perfil opositor, prefiere votar negativo.






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