Mientras Europa da por hecho que España necesitará un rescate financiero, el gobierno de Mariano Rajoy pidió ayer prudencia y tiempo para analizar el programa de ayuda del Banco Central Europeo y la condicionalidad que lleva aparejada en cuanto a recortes y políticas de austeridad.
"Cosas tan importantes para el interés general y el futuro de los españoles deben analizarse con calma y con prudencia", dijo la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría al término del Consejo de Ministros. Agregó que el rescate "tiene implicaciones importantes para nuestro país y para nuestro futuro y desde luego este gobierno lo analizará con rigor, con detalle y sopesando todos y cada uno de los elementos".
El vicepresidente de la patronal española de empresarios, Arturo Fernández, urgió al gobierno solicitar el rescate lo más pronto posible porque, según dijo, "el país está casi en suspensión de pagos". Sería el segundo rescate europeo que recibe España en apenas tres meses, tras recibir un préstamo de hasta 125 mil millones de dólares para sanear su sector bancario. Pero Sáenz de Santamaría se negó a poner fecha a la decisión.
La mayoría de los analistas considera que Rajoy no tendrá más remedio que pedir el rescate, aunque el alivio de los mercados le dará oxígeno y sobre todo margen de maniobra para negociar un acuerdo menos dañino.
"Si Rajoy invierte demasiado tiempo negociando con los acreedores europeos, probablemente veamos que los intereses de la deuda española vuelven a dispararse en los mercados", explicó Antonio Moreno, economista de la Universidad de Navarra.
Añadió que "España tiene de margen hasta al menos la cumbre europea de mediados de octubre para tomar una decisión"

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