La complicada situación económica de España inclinó la balanza en favor del líder opositor
MADRID.- La grave crisis económica de España y el elevado desempleo, que afecta a cinco millones de personas, dominaron el primer y único debate televisado entre el candidato presidencial oficialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, y el principal postulante opositor, Mariano Rajoy.
El escenario socioeconómico, el más adverso de la historia democrática española para un gobierno, terminó por inclinar el debate en favor de un más claro Rajoy, que fue visto por los medios más importantes como un discreto ganador.
En las dos horas que duró la transmisión, seguida por 14 millones de televidentes, los dos principales candidatos se esforzaron por presentar en sociedad sus disímiles plataformas electorales para las elecciones presidenciales del 20 de noviembre.
Pero, por sobre estas exposiciones de rigor, en el debate primaron los ataques personales entre los dos principales aspirantes a suceder al presidente José Luis Rodríguez Zapatero en el Palacio de la Moncloa
El responsable de iniciar las hostilidades en el intercambio fue el líder opositor. En su primera intervención, el candidato del Partido Popular (PP), que nunca logró mostrarse cómodo ni desenvuelto ante ninguna de las 20 cámaras que registraron el debate, acusó al Ejecutivo español de haber generado una situación "insostenible" en el país, en los últimos ocho años. "El gobierno no puede defender esta realidad de desempleo y crisis", dijo.
Por su parte, Rubalcaba no dudó en distanciarse de Rajoy tanto como pudo. "Tenemos ideas muy distintas, porque no es lo mismo crecer de una manera que de otra", dijo. "Nosotros somos los únicos que garantizaremos la educación y la salud pública de todos los ciudadanos", señaló, en lo que sería el prólogo de su estrategia de sembrar temor ante un eventual gobierno del PP, al que más adelante acusó de querer "privatizar" los servicios sanitarios y las escuelas estatales.
Rajoy, en cambio, se apoyó en todo momento en los datos adversos de la economía actual, e intentó reforzar el vínculo del candidato socialista con el actual presidente, de cuyo gobierno Rubalcaba fue ministro del Interior y vicepresidente. Luego de dirigirse a él con un fallido de dudosa credibilidad -lo llamó "Rodríguez Rubalcaba", lo que explicó luego como una "confusión" entendible- el candidato opositor invitó al socialista a "asumir la responsabilidad" por la crisis.
"Hay cinco millones de españoles que quieren trabajar y no pueden -dijo, para después desvincular la crisis española de la crisis global-. No se le puede echar la culpa al exterior cuando otros países, como Alemania, pudieron bajar el desempleo [tras la crisis de las hipotecas]."
Uno de los momentos más encendidos se produjo cuando Rubalcaba citó una entrevista concedida por el candidato del PP a LA NACION el 23 de octubre pasado. El ex funcionario le preguntó a Rajoy si pensaba revisar las prestaciones por desempleo, como constaba en el artículo, a lo que el líder opositor popular respondió que se trataba de un "error de interpretación" en la entrevista. Pero Rubalcaba insistió en su ataque, mientras que Rajoy lo acusó de "sembrar insidia"..


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