Rajoy acaricia el poder: amplió a 15,6% su ventaja

Rajoy acaricia el poder: amplió a 15,6% su ventaja

Las encuestas prevén un triunfo histórico del PP el 20 de noviembre

MADRID.- La victoria del líder del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, en las elecciones presidenciales del próximo 20 de noviembre es cada día menos discutida en esta España azotada por la peor crisis económica de su historia democrática moderna.

Cuando faltan siete semanas para la votación, el candidato de la principal fuerza de oposición ya amplió su ventaja sobre su competidor oficialista, el socialista Alfredo Pérez Rubalcaba, a 15,6%. Y esta brecha, según la gran mayoría de los analistas políticos locales, ya es imposible de salvar.

Según un sondeo realizado por la consultora Sigma-Dos y publicado ayer por el diario El Mundo, Rajoy ganaría hoy las elecciones con un récord absoluto de sufragios para el PP: nada menos que el 47,4%, contra un magro 31,8% del representante del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que recibiría una paliza sin precedente.

Gracias a estas cifras lapidarias, el ex ministro del Interior y "hombre fuerte" del debilitado gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero aparece hoy como el más activo de los dos grandes candidatos, en contraposición a Rajoy, que evita la exposición pública y rehúye al debate para proteger su ventaja.

En esta carrera desigual, la apuesta de Rubalcaba se centra en buscar fuertes golpes de efecto para diferenciarse de un contrincante al que acusa de "estar detrás del ajuste" y de no tener el carisma ni la fuerza suficientes para transformarse "en el piloto de tormentas que necesita España" en este crucial momento de su vida política.

Así, mientras Rajoy habla (cuando lo dejan sus asesores) sobre la necesidad de volver a la "austeridad" de las cuentas públicas para sanear la economía, el candidato socialista no duda en ponerse en la vereda de enfrente y afirmar que no recortará más salarios ni empleos, a pesar de que el actual gobierno, al que perteneció hasta hace apenas tres meses, debió aplicar ambas medidas ante la presión de los mercados y los organismos internacionales de crédito.

Pero ante la adversidad de las encuestas y la difícil situación económica y social del país, Rubalcaba decidió acentuar, semana tras semana, su marcado giro a la izquierda. Con esta maniobra, el candidato intenta captar al segmento de españoles que temen al PP por considerar que los dos últimos gobiernos de ese partido, presididos por José María Aznar, sembraron la semilla de la actual crisis con la aplicación de políticas neoliberales.

A las bases

Por esa razón, el candidato del PSOE no dudó en volver a las bases programáticas de su partido en sus últimos discursos. "De esta crisis económica y de desempleo [España tiene casi 5 millones de desocupados] se sale con una política europeísta y socialdemócrata", dijo ayer Rubalcaba, que además elevó a la categoría de "causa nacional" la recuperación del empleo.

Y, para distanciarse del fantasma del "tijeretazo" que sus seguidores ven en el PP, el candidato socialista afirmó que su gobierno se caracterizará por ser un "generador de recursos" para combatir el desempleo. En este sentido, dijo que a su administración le bastará con aumentar los impuestos al alcohol y al tabaco y recortar las desgravaciones que hoy benefician a los prestadores de servicios privados de salud para recaudar 3000 millones de euros y estimular con ese dinero la creación de puestos de trabajo.

Además de estas promesas, Rubalcaba también busca en sus arengas explotar las anteriores derrotas de la derecha española ante el PSOE, entre ellas la de 1993, cuando, a contramano de todas las encuestas, el socialismo se impuso con Felipe González, y la de 2004 con Zapatero, que ya derrotó en dos ocasiones a Rajoy.

Sin embargo, algunos de los bruscos cambios de la campaña oficialista han desconcertado hasta a los propios socialistas: el más notorio de ellos ha sido el cambio del color del logotipo del PSOE de su rojo histórico a un tono azulado que coincide con el empleado desde siempre por el PP.

Por su parte, Rajoy, a través de discursos más breves y esporádicos, apunta en sus contadas apariciones a encontrar una solución de tipo moral al "despilfarro" del dinero público realizado por el gobierno socialista en los últimos ocho años. Sin dejar de usar como bandera el alto nivel de empleo que España tuvo, especialmente sobre el final del último gobierno "popular", el candidato opositor suele exhortar a sus votantes a construir un "gran proyecto nacional" para recuperar un aceptable nivel de empleo.

Según el aspirante con mayores posibilidades de acceder al Palacio de la Moncloa el próximo 1º de enero, la receta para crear puestos de trabajo tiene, entre sus principales ingredientes, la reestructuración del sistema financiero, la contención del déficit público y la competitividad de las empresas. Pero a pesar del tono medido de las encuestas, Rajoy también se ha permitido el anuncio de una "medida estrella" dentro de su programa para combatir el desempleo: el pago de 3000 euros (16.820 pesos) a cada trabajador autónomo que decida formar una pyme y contratar personal.

Este intento de ofrecer un "golpe de efecto", también desde el PP, obedece a la principal flaqueza de su campaña: la imagen de Rajoy.

De acuerdo con el mismo sondeo, el candidato popular no escapa a la crisis de credibilidad de los políticos españoles, ya que su imagen positiva apenas cosecha una amarga nota de 4,39 puntos sobre 10 posibles. Peor, incluso, que su contrincante del PSOE, que con 4,47 puntos le saca una muy tenue, aunque inútil, luz de ventaja.

47,4%

Partido Popular

La ventaja de más de 15 puntos sobre el PSOE sería un resultado histórico para la oposición conservadora.

31,8%

PSOE

La grave crisis económica y la alta tasa de desempleo podrían llevar a los socialistas a una debacle electoral..

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