No existen estadísticas sobre el trabajo irregular, pero sí estimaciones desde el área laboral y sindical. La cifra más baja fue del 25% durante el fuerte crecimiento de hace unos años, y la más alta 35% en la crisis de 2001.
La semana anterior el INDEC difundió datos respecto al empleo irregular, expuestas ya las salvedades en el párrafo anterior, lo cual hace tomarlas con ciertas prevenciones. Visto el primer trimestre de 2012, para el organismo oficial hubo una baja de 1,3 punto con lo cual se ubicó en el promedio de 32,8% para todo el país. Una cantidad que continúa siendo muy elevada, considerando que la Argentina viene de 9 años consecutivos de crecimiento, salvo algunas alteraciones por impactos derivados de crisis externas, como fue durante la "burbuja inmobiliaria" de los Estados Unidos en 2008 que repercutió fuerte en el sistema financiero de gran parte del mundo, y la actual que tiene su epicentro de Europa, cuyas consecuencias vienen de arrastre.
A este 32,8% para todo el país se llega por datos surgidos de la Encuesta Permanente de Hogares correspondientes al período enero a marzo del presente año. Como esta encuesta es parcial en cuanto a la toma de datos y posteriormente se proyecta al resto, es entonces que los datos finales tienen carácter relativo, aunque en realidad ofrecen un punto de partida para los análisis que se hagan respecto al mercado laboral.
EN RAFAELA
Si en el ámbito nacional no existen certezas, menos aún aquí en la ciudad, donde el único relevamiento que se dispone es el Relevamiento Socioeconómico, a cargo del ICeDel municipal, que permite hacer una radiografía desde los enfoques social y económico, tomándose como base un poco más de 700 encuestados que luego se trasladan a la proyección total.
Respecto a este trabajo dentro del ámbito laboral, correspondiente a 2011 -en el de este año se está trabajando ahora-, recordemos que había dado una desocupación del 6,5%, y que eran 3.000 los que estaban buscando trabajo sin conseguirlo, en tanto que el subempleo era del 7,8% del PEA (población económicamente activa) como se identifica a quienes trabajan menos de 35 horas semanales, y que los que tenían problemas laborales representaban el 10,9% del total de los activos. Y finalmente, otro dato importante, que de esa masa laboral el 52,2% eran mujeres y el 47,8% hombres.
De todos modos, aunque sirven para obtener algunas conclusiones sobre el trabajo en negro, sobre el mismo no se dice absolutamente nada. Pero se sabe que, por ejemplo, las mujeres (52,2%) siempre están más afectadas a situaciones laborales irregulares, y también que suelen incorporarse en tales condiciones los que están sin trabajo (3.000 en este caso), o bien quienes tienen dificultades en sus trabajos (10,9% del total) y están tratando de cambiar. Así, trasladando estas especulaciones a número, porcentajes y cantidades, es como se puede llegar a algunas proyecciones del trabajo en negro en Rafaela.
Pero además, y por sobre todo, para este tipo de cosas lo más conveniente es consultar a quienes, tanto desde el área laboral como desde los sindicatos tienen directo contacto con este clase de situaciones, pudiendo ofrecer conclusiones con cierta aproximación a la realidad.
En primer lugar, debe partirse desde la base que, salvo en aquella fuerte crisis de 2002 en que en Rafaela la desocupación alcanzó el pico histórico máximo de 19%, las estadísticas locales siempre estuvieron por debajo del promedio nacional. Y además, como nos fue puntualizado, el trabajo en negro suele bajar o subir de acuerdo a las condiciones particulares de la economía, ya que ni bien comienzan a vislumbrarse los rasgos de una crisis simultáneamente crece el empleo irregular, el que se intensifica y mantiene hasta bastante después de esa clase de remezones, hasta tanto se produzca un claro afianzamiento de la actividad productiva.
Para definirlo de alguna manera, y sin que los porcentuales tengan una estatura fija, nos fue mencionado que hay alrededor de un 15% de empleadores a los que se puede calificar de "crónicos" en cuanto a la incorporación de personal en negro, y que recién modifican tales condiciones en caso de inspecciones que le apliquen sanciones, accidentes laborales o reclamos
de los mismos trabajadores ante organismos oficiales, aunque -se nos aclaró- son pocos en este último caso, ya que la mayoría lo que quiere es mantener el trabajo, aunque sea irregular y cargado de desventajas. Otra cantidad similar de empleadores, también de un 15%, es la de los "especuladores", que durante los momentos complicados toman personal sin inscribirlo "hasta ver qué pasa", soliendo tomarse tiempos bastante prolongados. El restante 70% es lo que puede calificarse dentro de la "normalidad", aunque también haya excepciones, pues en ninguno de los tres casos hay encuadramientos fijos, especialmente en tiempos de crisis, o aún en ciernes de las mismas.
Justamente, en este momento, se vive dentro de un clima de mucha incertidumbre, con indicadores de la economía en retroceso, el cual se presente muy proclive para que suba el trabajo en negro.
ENTONCES ¿CUANTO?
Luego de desgranar toda esta perspectiva, ¿en cuánto se estima el trabajo en negro en Rafaela de acuerdo con las fuentes aludidas? Pues oscila entre 28 y 35 por ciento, casi históricamente según el comportamiento de la economía, subiendo y bajando acorde a la intervención que hagan dentro del mercado laboral los "crónicos" o los "especuladores".
También se sostuvo, que dentro de los momentos de mayor estabilidad y crecimiento de la economía, como se alcanzó un tiempo atrás, el trabajo irregular llegó a su mejor performance con un 25%. En cuanto al presente, si bien se dejan sentadas las correspondientes prevenciones, recordándose que en todos los casos se trata de estimaciones y apreciaciones sujetas a observaciones personales de la situación, hubo coincidencias en fijar que si en el promedio nacional se fijó un 32,8% "aquí debemos estar en 28 por ciento, pues siempre, históricamente, Rafaela permaneció entre 4 y 5 puntos por debajo".
Se recordó también, formalizando un repaso a algunos picos históricos, que el tope en cuanto a trabajo en negro en el ámbito local fue durante la crisis de 2001 más del 35 por ciento.
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