Según señaló a NCO una de las frentistas, Marina Pereyra, se han pavimentado las arterias de alrededor, dejando de lado a Japón. “Encima, como están asfaltando las otras calles, las máquinas pasan por aquí, destruyéndola todavía más”, denunció.
De acuerdo a lo que comentó, ni siquiera se realizó un mejorado luego de que hace dos años se colocarán los caños para conectar la red de cloacas que todavía no funciona.
El reclamo en sí es histórico. Tanto Marina como sus vecinas Marta e Irma son viudas que decidieron continuar con los pedidos que hicieron sus maridos en su momento y que nunca fueron respondidos.
Aparentemente, la calle sigue a la espera porque “no está habilitada para que se le coloque ni siquiera un alisado”. Por este motivo, las vecinas optaron por solicitar el asfalto comunitario pero Marina contó que desde el Municipio no aceptaron esta propuesta “porque dicen que no lo vamos a pagar”.
“Aquí hay una escuela, que es la Nº 14 de nivel secundario. En Japón y Marconi hay una parada de colectivos, pero dicen que no corresponde y que los vecinos no presentan los papeles. No hay caso, en la esquina de mi casa hicieron un túnel y parece que, a modo de burla, las máquinas pasan por mi calle. De esa forma, cierran la zanja que tenemos porque todavía no pasaron las cloacas”, dijo.
Casualmente, este fin de semana su hijo desparramó cascote en la calle para nivelarla un poco y que los autos que pasen no sientan los cimbronazos de los pozos que quedaron desde que se colocaron los caños.
“Nos genera mucha bronca porque los cascotes se perdieron porque pasan los camiones con hormigón y arruinan todo. Encima, ni siquiera pasa la máquina para que la tierra quede un poco más firme. Además, nos dijeron que terminan esto y no van a hacer nada más en el barrio”, remarcó.
En este sentido, la mujer comentó que ya estuvieron en la Delegación y en la Secretaría de Obras Públicas, pero que no obtuvieron respuestas satisfactorias. “Fuimos muchas veces, nuestros maridos vivían todavía, pero no hay caso. Dicen que el mejorado es solamente para algunas calles. La nuestra, no entra”.
“A nosotros no nos interesa tener que pagar porque no tenemos inconveniente. Al fin y al cabo, ellos nos aumentan los impuestos cuando y como quieren. Son bastante caros pero no tenemos los servicios que merecemos”, señaló.
Asimismo, dijo que en su cuadra, vive una persona que se maneja en silla de ruedas y que no puede salir de su vivienda debido al estado en el que quedó todo. “Cuando hay barro no entran las ambulancias ni los remises. Una vez, una persona se descompuso y quería que lo llevaran hasta el pavimento porque no podían entrar a asistirlo”.
“Es todo una lucha que daña al resto de los servicios. Hicieron las cloacas que hace dos años que están sin habilitación. Creemos que por eso no hacen el pavimento, pero no nos dan ni una cosa ni la otra. Un día yo llamé a la empresa y me dijeron que por el momento no se iban a conectar. No sabemos a dónde dirigirnos, porque no nos dan bolilla a los lugares que vamos”, destacó.
En relación a los días de lluvia, dijo que el agua entra en las casas porque “nos llega hasta arriba de las rodillas. Mucha gente tuvo que tirar muebles porque se le pudrieron. Así es que cuando el agua baja, queda todo el barro que parece un chicle porque es tierra colorada que no está apisonada. Mis hijos no me dejan salir de casa esos días por miedo a que me caiga, como ya le pasó a algunos vecinos”.
“Es un desastre. El que tiene auto, se va a la zanja o se queda encajado. No hay forma de transitar”, indicó.
Este reclamo surge en paralelo a lo que está sucediendo en Barrio Peluffo: “Pedimos que se haga algo. Hace más de dos años que no hay un mantenimiento. Con respecto al zanjón, se le propuso sacar el agua con un atmosférico o taparlo con tierra, a lo que respondió que era imposible. En relación a la calle Triunvirato, dijo que está prevista la reparación”, mencionó una vecina.
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