El propio Alfonsín, con los laureles de la victoria de ayer sobre sus sienes, señaló que asumirá “las circunstancias que nos impongan” desde el partido. Atento, Miguel Bazze, su candidato en Provincia, comenzó a fogonear su postulación para las presidenciales
Bazze da así entidad a algo que se percibe en todas las mesas políticas de la Provincia: que Alfonsín tiene serias chances de ser proclamado como candidato para 2011 y, en un escenario que muestra al peronismo muy fragmentado, incluso podría resultar ganador.
También Sanz y Morales calificaron como "presidenciable" a Alfonsín. Éste último fue categórico al afirmar que "queda claro que Ricardo Alfonsín se instala como un posible candidato a presidente".
El propio Cobos, que parece, a priori, el gran perjudicado en este contexto, señaló que "sería bueno" competir en primarias abiertras contra Alfonsín.
Alfonsín promociona hoy un retorno de “todos los sectores” que conforman el llamado “panradicalismo”. Cobistas, coalicionistas, el GEN e incluso una alianza con el Socialismo santafesino, todos están invitados, según el propio Alfonsín admitió.
Todos los análisis concuerdan en que una plataforma de ese tipo cobijaría no menos del 25% de los votos en una elección nacional y una cifra similar en Provincia. Con esos guarismos, las posibilidades de entrar a un balotaje con Néstor Kirchner son amplias, y, como también se afirma a través de sondeos, ésa sería la peor circunstancia para el santacruceño.
Lo cierto es que la única figura política que puede convocar a esos espacios es el propio Alfonsín, ya que, como es de público conocimiento, el espacio del Acuerdo se encuentra hoy fragmentado. Carrió y Stolbizer alejadas; cobistas y radicales que se miran con recelo; Carrió y Cobos que se sacan chispas; todos confluyen, sin embargo, en el “dialoguismo” que promueve el chascomunense.
Otra posibilidad que cabe, y que se menciona por lo bajo, es la de una fórmula Binner-Alfonsín, que incluya algunos actores del peronismo en puestos clave. De esta forma, quedaría conformado un “gobierno de unión”.
El único escollo que había –ya fue superado, holgadamente– era el tándem Storani-Moreau, que hoy ve cómo ha dilapidado su de por sí escaso caudal político en una elección interna.
“Yo creo que sería un excelente presidente de la República”, confesó Bazze, y puso sobre la mesa lo que muchos otros están creyendo por estas horas.



Comentá la nota