Se reunió la Convención radical en Zapala. Fue una catarsis colectiva, en la que no faltaron situaciones tensas, reproches, autocríticas y la gran pregunta que quedó flotando: “Por qué estamos como estamos”. No se habló de expulsiones, pero se dan por hechas.
Los magros resultados logrados en las elecciones municipales de Neuquén el 23 de octubre pasado, los pedidos de renuncia a las autoridades que habían aparecido días atrás y los acercamientos (algunos por demás explícitos) por parte de algunos dirigentes hacia el kirchnerismo fueron los motivos de la convocatoria que se realizó casi de manera urgente para tratar de hacer todas las críticas necesarias puertas adentro y dejar de debatir a través de los medios de comunicación, como ocurrió apenas finalizaron las últimas elecciones.
El presidente de la Convención Jorge Alfonso Selzi presentó la renuncia a su cargo debido a las fuertes críticas que recibió desde distintos sectores del partido por su pronunciamiento abierto a favor de Cristina Fernández, días antes de las elecciones. En un documento que fue publicado en los medios, Selzi, junto a otro grupo de dirigentes y ex dirigentes del partido había mandado a votar a Cristina y había criticado en duros términos al candidato radical Ricardo Alfonsín, en un abierto desafío a las autoridades del partido.
Alberto Crespo, vicepresidente de la Convención presentó también su renuncia, pero no le fue aceptada, atendiendo que era necesario buscar caminos menos facilistas que una dimisión en momentos en que se necesitaba trabajar para recuperar el radicalismo.
Durante el intenso debate no se hicieron oír los grupos que días atrás habían pedido públicamente la renuncia de las autoridades partidarias, entre ellos, el convencional y presidente del Concejo Deliberante neuquino, Néstor Burgos, quien directamente no participó del debate y fue una de las ausencias más notables.
Tampoco se hizo referencia a las situaciones de aquellos radicales que participaron como candidatos en otras fuerzas políticas sin el aval del partido, como el caso de Horacio Quiroga, Gastón Contardi, Marcelo Inaudi, entre los más conocidos.
Fuentes partidarias reconocieron a este diario que la desafiliación de estos dirigentes debe ser automática y recordaron que el artículo 81 de la Carta Orgánica establece que la Junta Electoral depurará automáticamente el padrón dando de baja a los afiliados que hubieren participado en otros partidos sin autorización de la Convención.
Las mismas fuentes aclararon que se trata de una desafiliación y no una expulsión, por lo que los afectados bien podrían volver a afiliarse a la UCR si es que no son objetados por otros afiliados.
De las críticas tampoco se salvó el ex candidato a gobernador y a intendente, Martín Farizano, el gran derrotado en ambos comicios (provinciales y municipales) y muy criticado por su apoyo permanente al gobierno nacional.
Los convencionales ratificaron a las actuales autoridades partidarias y coincidieron en comenzar a trabajar en forma intensa y coordinada para recuperar la identidad partidaria y para fortalecer a la Unión Cívica Radical.




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