El ministro se cruzó a los gritos con el senador Morales. El kirchnerismo quería evitar el debate sobre los trenes.
Julio De Vido ya había expuesto sus ideas con paciencia, había presentado cifras y había deslizado pequeñas dosis de sarcasmo sobre la gestión Macri. Lucía relajado.
El escenario no parecía hostil.
Al menos, no había ningún macrista en la sala que pudiera refutar lo que planteaba. Pero el clima se empezó modificar de a poco porque la oposición, ante cada intervención, en lugar de concentrarse exclusivamente en la discusión por la transferencia de los subtes, como quería el kirchnerismo, llevaba el debate a la tragedia en la estación del Once.
Con la mira puesta en TBA, el radical Gerardo Morales le reprochó a De Vido que el Gobierno no haya rescindido en estos años ningún contrato salvo el del ex titular de los ferrocarriles Roca, Sergio Taselli, actualmente procesado.
¿Por qué no se han rescindido contratos? ¿Por qué todas las penalidades van a un cajón?, indagó el radical.
El ministro le respondió a los gritos: Porque todos los contratos colapsaron después del desastre que dejaron ustedes en el 2001 Morales también subió el tono: El que ustedes generaron en la década del 90 ¿Y vos salís a hablar de Taselli? Fuiste a Santa Cruz con kilómetros de nieve con cuatro colchones. ¡Sinvergüenza! (en alusión al papel de Morales como viceministro de Desarrollo Social de la Alianza) Ministro ponga la cara, rinda cuentas Ustedes, ustedes- ... --gritó De Vido y siguió con ademanes y acusaciones que no se llegaron a oír ni siquiera por TV-- Devuélvanle la plata a la gente. Eso es lo que tienen que hacer.
Usted es el responsable de la tragedia.
En el Salón Arturo Illia del Senado, donde el oficialismo iba luego a dar el primer paso para aprobar el traspaso de subtes y colectivos a la Ciudad con la firma de un dictamen (Ver página 15), un grupito de kirchneristas aplaudió al ministro de Planificación y un joven le gritó “facho” a Morales. El senador se dio vuelta y replicó: “Pongan en orden al facho”. Luis Naidenoff, el jefe de la bancada de la UCR, también se puso de pie y Morales insistió: “Ponga en orden al facho, no sé quién es el facho que está gritando por ahí”.
Aníbal Fernández le recriminó a Morales que “usted no puede hacer lo que quiera en este recinto” y Miguel Angel Pichetto, el jefe de la bancada kirchnerista, buscó apaciguar en un momento en que los ánimos seguían caldeados: “Siempre hemos tenido un nivel de respeto. Esto no es una interpelación al ministro. No se pueden desvirtuar las reglas. No vamos a hacer un circo para la sociedad ”.
Marcelo Fuentes, el presidente de la comisión de Asuntos Constitucionales, era el único que se lo tomaba con humor: “Yo les pido por favor, están mis chicos mirando, dicen ‘¿papá es tu debut como presidente de la comisión?’”.
María Eugenia Estenssoro, de la Coalición Cívica, a viva voz (nunca le dieron micrófono, salvo cuando le tocó preguntar) gritaba lo que ya había gritado en el comienzo de la sesión: que no podía cree que la comisión que iba a tratar el traspaso del transporte a la ciudad no hubiera invitado a los ministros del Gobierno de Mauricio Macri.
Salvo esa consideración, y aunque no estuvo, Macri no la pasó nada bien. Lo cuestionó De Vido, lo castigó Hernán Lorenzino y hasta Morales se burló de él. Pidió que se hiciera cargo del subte y lo llamó “caprichoso” , el mismo calificativo que había usado hace poco Cristina.









Comentá la nota