En Resistencia, Nilda Garré pondrá en marcha la etapa más importante del Centro de Vigilancia Aeroespacial, del que ya antes había habilitado su nuevo edificio. Pero hoy se habilitará oficialmente el radar que reemplazará a un viejo equipo fabricado en los ‘70, obsoleto para la vigilancia de los cielos de la región, altamente vulnerables a la penetración de vuelos ilegales que trafican drogas, contrabando y otras cargas vinculadas al delito.
En realidad el equipamiento que se incorporará hoy tampoco es muy moderno. De acuerdo con un informe publicado ayer por el diario Ambito Financiero, este radar -idéntico a otros que se instalarán en Posadas y en Merlo- ya tiene 30 años de haber sido fabricado por empresas norteamericanas que lo vendieron al Estado español. Ahora el gobierno ibérico cedió ese y otros equipos a la Argentina, a modo de colaboración. Un avance Con todo, se trata de una tecnología superior a la de los radares Westinghouse que venían operando en las capitales del Chaco y Misiones para el control aéreo regional. Además, el nuevo sistema funcionará las 24 horas de cada día, mientras que el anterior operaba apenas seis a ocho horas diarias, principalmente por cuestiones presupuestarias. Aun con esa operatividad limitada, la Región Aérea Nordeste de la Fuerza Aérea detectaba entre dos y tres vuelos irregulares diarios, es decir hasta noventa por mes, la gran mayoría de ellos provenientes de Paraguay y con descenso en pistas clandestinas de las zonas rurales del norte argentino. En el Chaco periódicamente se produce el secuestro de avionetas que llegan desde el vecino país con cargamentos ilícitos. Si los aviones son atrapados en tierra no es porque los sistemas de control y vigilancia sean exitosos, sino por desperfectos y aterrizajes forzosos que permiten actuar a las fuerzas de seguridad. En los distintos episodios se hallaron cargamentos de drogas, contrabando (de cigarrillos, principalmente) y hasta inmigrantes ilegales que pagan miles de dólares en territorio paraguayo para ser introducidos clandestinamente en suelo argentino.

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