"Tafí no es Cariló o San Martín de los Andes, con una clara definición en sus construcciones", justificó el presidente del Ente de Turismo. El funcionario no cree que el emprendimiento afecte la vista en los Valles: no tiene un piso elevado sino un subsuelo en un desnivel, dijo.
"No es Cariló o San Martín de los Andes, con una clara definición en sus construcciones", comparó el funcionario. Racedo Aragón, incluso, fue más explícito. Afirmó que cualquier construcción en una villa turística debe preservar la identificación del lugar. "Eso tiene que ver con la visual. Ahora bien, Tafí del Valle, empezando por la ruta y continuando por la construcción de casas, no presenta un estilo definido, sino que tiene una combinación de muchos estilos", añadió.
La controversia en torno de la construcción de un complejo con 50 habitaciones cobró notoriedad tras la intervención del gobernador, José Alperovich. El mandatario reclamó públicamente al intendente tafinisto, Carlos Rodríguez (PJ), que habilite el emprendimiento. El jefe municipal, en tanto, precisó que la edificación supera la altura máxima permitida por las ordenanzas (6,10 metros). Sin embargo, aclaró que la obra nunca fue clausurada por la Municipalidad, pese a que -según dijo- los propietarios adeudan la presentación de documentación técnica.
Un "sí" contundente
"Si le preguntás a un ministro de Salud si quiere más hospitales, te va a responder que sí. De igual manera, si me preguntás si quiero más hoteles, te voy a decir que sí", equiparó Racedo Aragón para graficar la importancia que, según entiende, presenta la habilitación del proyecto sobre la avenida Gobernador Miguel Critto, a unos 200 metros del cruce con la ruta 307.
La principal objeción municipal al emprendimiento es la colisión con la ordenanza que permite sólo la construcción de dos plantas. Sin embargo, el funcionario consideró que, en este caso puntual, hay una cuestión de interpretación. "Es cierto que la altura, si es importante, puede perjudicar la visual en un lugar plano. Pero aquí la mirada es muy sutil, porque el terreno está en desnivel. No es que la obra tiene un piso elevado, sino que aprovecharon un subsuelo que les quedaba en la construcción", justificó.
Efectivamente, la obra se divide en dos sectores. El problema es que como el terreno está en pendiente (en dirección al dique La Angostura), el ala oeste cuenta con las dos plantas permitidas, pero la que se erigió hacia el Este (sobre el talud) tiene tres plantas, con el objetivo de que los techos coincidan y de que, arquitectónicamente, haya un mismo nivel de altura.
Pese al roce normativo, Racedo Aragón abogó por la continuidad del proyecto. "Es controvertida y complicada esta cuestión. Pero me parece que, ante la altura de los acontecimientos y con una construcción avanzada, deberíamos continuar. Lo ideal es no seguir con la polémica, sino encontar una solución", aseveró.


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