La muerte del panadero Agustín y sus derivaciones, es el hecho de mayor repercusión vivido en la ciudad desde que gobierna Francisco Gutiérrez. La masiva concurrencia por un lado, y por otro, los portales y redes sociales hirviendo de comentarios.
- "No se va, el pueblo no se va, el pueblo no se va, el pueblo no se va", fue el primer capítulo de lo que terminó siendo un brote de rabia social. Lo llamativo era que se trataba de sectores medios, llamándose a sí mismos, "el pueblo".
- Una combinación de desconfianza, enojo explícito, dolor y fuerte frustración ante lo que se entendió como provocación autoritaria de parte de las autoridades, provocó el momento.
- El quilmeño medio está formada a la sombra del paradigma que "el pueblo no delibera ni gobierna, sino a través de sus representantes". Al no haber gimnasia de participación ciudadana; la gente desconfía mucho. La política y sus referentes están lejos. Entonces, con ese círculo virtuoso interrumpido, ante la amenaza a la muerte indiscriminada y un mínimo mal gesto, surgió el momento de rabia.
LA RECETA DE FRANCISCO
Francisco Gutiérrez viene aplicando desde hace cinco años un conjunto de políticas públicas en dosis homeopáticas. Pasados 60 meses de gestión, sus resultados más explícitos, están a la vista de todos.
- Como principal señal de “buen rumbo”, confirmó a todo su gabinete, tras obtener la primera reelección desde el regreso de la democracia.
Es decir, Gutiérrez busca profundizar el modelo que desea para Quilmes, aunque haya perdido credibilidad pública como para explicar y defender a su gobierno, aún entre los integrantes de su gabinete. (La evolución del nombramiento del último Director del Hospital muestra ese cuadro de estancamiento político).
- Lo extraño en Gutiérrez es cómo administra el silencio. Le viene resultando una herramienta de diciplinamiento para su gente. No hay explicaciones que persuadan, en su lugar, el silencio o el paso del tiempo, termina mostrando la imposición de sus ideas; sin debatir.
- En este sentido, vale recordar que en el último turno electoral, Cristina obtuvo en Quilmes un 61,5% de todos los votos en tres listas distintas; mientras que Gutiérrez ganó la contienda con un 36.5%.
Es decir además de la oposición, hay una franja de voto K, que no lo acompaña.
- Como satisfecho, no se distinguen medidas destinadas a ampliar su base electoral local. Ese es su capital político, que se viene repitiendo tanto en 2007; como en 2009 y 2011. Son votos surgidos de un promedio entre el 22% cosechado en los centros urbanos y el 55% de la media luna del Oeste más profundo, que se inicia en Ezpeleta oeste y va hasta el Don Bosco profundo.
DESARTICULACIÓN SOCIAL
A cinco años de mandato, repasar la matriz de distribución del gasto que Gutiérrez le ha impuesto a su gestión, es repasar formas que se repiten, dónde no hay lugar a la casualidad o el descuido.
Se puede estar o no de acuerdo y tanto la sociedad quilmeña, la Justicia penal o en el caso que corresponda, la Historia misma, se ocupará de ubicar finalmente a cada protagonista en su lugar.
Lo que no debe quedar duda es que Gutiérrez está aplicando un recetario de fuerte contenido ideológico.
La desarticulación de la sociedad quilmeña, tal como la hemos conocido hasta ahora, es una parte de esa mirada. Dentro de ella, sorprendió su declaración de “tolerancia cero a los que no respetan la vida”.
Al llegar a este punto, vuelve a surgir lo inexplicable del silencio.
Si en realidad Gutiérrez está convencido que Quilmes será una mejor ciudad con las políticas que aplica,
- ¿Por qué no lo explica?,
- ¿Por qué no hace docencia, diariamente?. Y más,
- ¿Por qué castiga a quienes hablan en público o firman una nota que intenta descifrarlo?.
- ¿Por qué apela al vacío; a la ausencia aún el día que aparece un problema resonante?.
LENTA FABELIZACIÓN
Llamamos fabelización a la suspensión del servicio de barrido, la ausencia del servicio de recolección de ramas y montículos, el decaimiento de la infraestructura urbana, los pozos, los vendedores ambulantes, y un cuadro general de mugre y así.
- Un 27% del Quilmes oeste cercano, dónde se ubica la Panadería, vota por Gutiérrez. Es decir 3 de cada diez vecinos. Los números se mantienen inalterables en los cuatro últimos turnos.
- Con varias villas y asentamientos en su geografía, queda claro que la gente afectada y movilizada por la muerte del Panadero Agustín, no forman parte de su electorado.
- Se dio un cuadro parecido a lo que ocurrió en Marzo del 2009 con la muerte del Farmacéutico Pérez, de Andrés Baranda y Carlos Pellegrini. En aquel momento, el Intendente se vio en condiciones de enfrentar al gentío y la pasó muy mal.
- Para la mirada de Gutiérrez, los hechos se explican como un conflicto de clases.
En este caso, los sectores medios (la oligarquía, lo patrones) cuestionan a gobiernos como el suyo, en manos de la clase obrera, con una clara opción Nacional y Popular.
Así, el pibe matador del panadero Agustín, desde los sectores más postergados, e integrantes de “los ni-ni”, que ni estudian ni trabajan; ejecutó a un emergente clásico de la clase media.
Para continuar con este intento, hace falta señalar que el Distrito de Quilmes esta integrado por un 70/80% de sectores medios o con aspiraciones y formas de vida asimilables.
Es decir Gutiérrez, que gobierna para su base electoral del 36%, ve mucho más posible, profundizar el modelo y así expandir su 55% entre los más pobres, que trabajar para conquistar a la clase media dónde suma un piso del 22/25%.
La situación general de la ciudad, los pozos, la dejadez de la infraestructura urbana, la mugre, en fin; cualquier indicador que se elija alimentará esta tesis.
Como que las aspiraciones y miradas del 20o30% de la población se buscara extender sobre el conjunto de la ciudad. Al contrario de lo que los partidos políticos argentinos mayoritarios, el peronismo incluido, ha representado históricamente.
GUTIERREZ COMO EXPERIMENTO
No es la primera vez que desde esta columna intentamos desarrollar esta mirada.
- Gutiérrez y sus funcionarios cobran salarios que no pueden explicar en público.
- Bloquearon todo acceso a sus declaraciones juradas de bienes, para no ser molestados por las moscas, tal como apoda a los periodistas y dirigentes que preguntan.
- Mantiene implacable, listas negras de medios de prensa, funcionarios y organizaciones civiles. Aquellas que no tributan a la mirada del “desde 30% para todos”.
- Quizás el ejemplo más notable de esta mirada política, sea el último aumento de tasas.
Más allá de la doble imposición que representa esa tasa por seguridad; que se haya aplicado sobre todo el padrón de contribuyentes, prueba que Gutiérrez está convencido que necesita más dinero para continuar financiando su forma “silenciosa” de transformar la ciudad.
- Cómo no tiene cómo imprimir billetes; recurre año tras año al aumento de las tasas que pagan los sectores medios. No hay interés de prestar servicios porque se da por seguro que son sectores que no lo votan.
De ahí el bajo interés por conquistar. Esto es cuestión de trincheras con fuerte contenido ideológico y eso Gutiérrez lo sabe muy bien.
VENEZUELA O CUBA COMO MODELO
El ahora ex presidente Lula de Brasil era el modelo que Gutiérrez citaba durante la campaña electoral del 2007. Mirando su posible desarrollo en la política argentina, Gutiérrez soñaba en voz alta, reflejado en aquel líder también metalúrgico, que tantos elogios cosechaba en aquel momento.
Algo ha ido pasando en el hermético entorno del Intendente de Quilmes. Hoy su modelo político parece mucho más acomodado a la Venezuela de Hugo Chavez, por señalar lo más cercano.
En Caracas, el nivel de muertos se cuentan en plural todos los días del año. Lo que para nosotros es siga, siga; o listas negras; bloqueo informativo y demás; allí es política de Estado, explícita y defendida por la población bolivariana.
Por otra parte, Chavez predicó incansablemente su manera de ver las cosas públicas; Gutiérrez se guarda en silencio.
La otra gran diferencia es que Venezuela tiene su pirámide social justamente invertida, en relación a la de Quilmes. Un 70% de la población urbana son pobres estructurales; y un 30% son sectores medios y altos.
Final: El experimento político de Gutiérrez no habla, ni tiene quién hable en su lugar, entonces genera vacío de conducción continuamente y así y todo, aplica populismo de libro en una ciudad con un 70% de clase media.
Final I: Tiene la fórmula para ganar las elecciones en escenarios divididos en tercios, con los 12.000 empleados públicos (6.000 de ellos financiados desde Nación por las cooperativas); que mantiene aumentando las tasas.


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