El Gobierno les sacó el gasoil barato y compensaciones a esa categoría de colectivos. Las empresas dicen que podrían reemplazar esos servicios por otros regulares, que sí mantienen los beneficios fiscales.
Con un resolución publicada en el Boletín Oficial, la secretaría de Transporte que comanda Juan Pablo Schiavi resolvió quitarle a las empresas que prestan servicios diferenciales las dos clases de subsidios que venían recibiendo el Estado : las compensaciones tarifarias por los pasajeros transportados y el suministro de gasoil a precio diferencial.
Si bien afecta a una limitada cantidad de usuarios – unos 180.000 pasajeros diario s frente a los casi 4,7 millones que se movilizan en los colectivos comunes y expresos del área metropolitana--, la medida promete generar un doble impacto en la gente que utiliza esta variante del transporte público.
Por un lado, un fuerte incremento en las tarifas de los servicios que se mantengan vigentes. Según los cálculos de las empresas, sin los subsidios las tarifas actuales deberían pasar a costar, como mínimo, el doble . Y por otro lado, una probable reducción de esta clase de servicios que serían reconvertidos por las compañías en “comunes y expresos ”, dos modalidades de menor categoría y confort que por ahora van a seguir siendo subsidiadas por el Estado.
La eliminación de los subsidios a los servicios diferenciales se concretó por medio de la resolución 27 de la Secretaría de Transporte. Dicha norma – que fue publicada sin hacer ruido y sin ningún anuncio de Schiavi – presenta varios puntos llamativos.
En primer lugar establece que la decisión se adoptó tras un pedido de las cámaras representativas del secto r que habían planteado que “la asignación de subsidios a los servicios diferenciales produce distorsiones e inequidades con el resto de las prestaciones”.
En segundo lugar, justifica la medida en el hecho de que “el segmento de usuarios que se encuentra en condiciones de abonar las tarifas vigentes para los servicios diferenciales evidencia un poder adquisitivo mayor al universo de los usuarios a los que corresponde asistir prioritariamente a través de una tarifa subsidiada”.
Y por último, en la parte resolutiva deja abierta la puerta para que las líneas de colectivos que tienen diferenciales puedan “reconvertir” las unidades a cualquiera de las otras modalidades de servicio – comunes, semiexpresos y expresos – que no están afectadas por la quita de subsidios.
De acuerdo con los cálculos oficiales y privados, de un parque total de casi 10.000 vehículos que hay en actividad en la región metropolitana, alrededor de 300 unidades están destinadas a los servicios diferenciales.
Las principales líneas que ofrecen esta clase de servicios junto con los comunes y expresos son las siguientes: 60, 68, 194, 194 Plus, 195 y la empresa Atlántida.
Según los primeros cálculos que se barajaron ayer en esas empresas, los servicios diferenciales que se mantengan en pie deberían subir las tarifas – como mínimo – un 100% . En el caso de los servicios que van de Once a Puente Saavedra, el boleto actual de $2 tendría que pasar sin subsidios a $ 4 ó $ 4,50. En tanto, un viaje entre Buenos Aires y La Plata que hoy vale $15 tendría que cobrarse no menos de $ 30. Y aquellos usuarios que actualmente pagan $ 20 del microcentro porteño a Zárate pasarían a abonar entre 40 y 42 pesos.
“Si duplicamos los boletos para compensar los ingresos que dejaremos de tener por la quita de los subsidios , vamos a dejarle servido la mayor parte de los pasajeros a las combis que hoy están cobrando algo menos que las nuevas tarifas que deberíamos aplicar”, sostuvo el directivo de una líneas que presta servicios diferenciales.
En tres empresas consultadas por Clarín indicaron que para no despedir al personal de los diferenciales que ya no serán competitivos, lo más probable es que transformen esos servicios en comunes y expresos con el fin de mantener los vehículos operativos y seguir accediendo a los subsidios tarifarios que paga el Gobierno.
La poda de subsidios a los colectivos diferenciales generó la reacción de la Asociación de Defensa del Pasajero y del Usuario de Transporte (Adepaut). Con la firma de su titular, Edgardo Carranza la entidad sostuvo que la medida “resulta totalmente improvisada y obligará a los usuarios a tener que viajar en servicios y vehículos de inferior calidad que en muchos casos no cumplen con las normas técnicas y regulatorias que debe controlar la CNRT”.
Esta medida que apunta a recortar los subsidios al transporte por los problemas de caja que enfrenta la administración kirchnerista se suma a las dos adoptadas en enero y que afectaron a las empresas de ómnibus de larga distancia.
En los primeros días de 2012, el Gobierno desmanteló el esquema de suministro de gasoil a precio diferencial que tenían los servicios interurbanos. Las compañías dejaron de recibir el 60% del combustible que consumían a un valor subsidiado de $0,97 por litro y tuvieron que pasar a adquirir la totalidad del gasoil a los precios plenos de los surtidores. La otra medida consistió en la eliminación de la eximición de pago de los peajes que tenían los transportistas en las rutas nacionales más transitadas del país.

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