Una madre denunció que quiso aprovecharse de sus tres hijas de 12, 10 y 8 años. Fue detenido.
La furia popular se desencadenó dos días antes de que una mujer denunciara a su vecino por haber abusado de sus tres hijas de 12, 10 y 8 años. El hombre quedó detenido hasta tanto la Justicia se expida sobre el caso.
Lo cierto es que el domingo, cuando el boca a boca corrió por el barrio con la noticia del supuesto abuso, los vecinos decidieron hacer Justuica por mano propia. Vaciaron la casa de Ernesto Julio G.(a quien acusaban de haber abusado de tres nenas), ubicada en Pasaje 1737 al 7700, y entre gritos y amenazas intentaron prenderle fuego. Ayer, no fueron pocos los vecinos que señalaron que el hombre " venía de otro barrio donde había pasado lo mismo y allá le quemaron todo".
El caso. El martes pasado, Griselda Roxana M., de 27 años, denunció que un vecino quiso abusar de sus tres hijas cuando ella viajó a Buenos Aires el 27 y el 28 de diciembre pasados. La mujer había dejado sus nenas al cuidado de la esposa del supuesto abusador, llamada Valeria.
Según consta en la denuncia radicada en la comisaría 32, Valeria se habría ido al centro y dejó a las niñas con su esposo. "Se quedaron jugando a las cartas con Ernesto y los dos menores de edad que vivían con él en esa casa".
Pasados varios días, las nenas le contaron a su mamá que Ernesto las había manoseado y que estaban muy asustadas porque las había amenazado para que no hablaran.
"Las nenas estaban raras y la madre se dio cuenta. Tienen pánico de ver a ese hombre otra vez", manifestaron las vecinas.
Según la policía, el hombre no llegó a tener acceso carnal ya que mientras estaba con las nenas tocaron el timbre y las niñas huyeron. Al conocer los hechos, la madre hizo la denuncia y Ernesto fue arrestado.
Cuando los vecinos conocieron se desencadenó la furia popular. Le pintaron el frente de la casa del supuesto abusador y no se la prendieron fuego porque intervino la policía.
"Eran amigas". Las vecinas del acusado contaron ayer que el hombre vivía en ese lugar hace tres años.
"Parecía inofensivo, no trabajaba pero lo llamábamos para hacer arreglos porque sabía de plomería y de gas", contó una mujer que prefirió reservar su identidad.
"Valeria y Griselda eran amigas. De hecho hasta trabajaban juntas en la feria, por eso ella le dejó sus hijas para que las cuidara", relataron a este diario sus vecinas.
"En este barrio hay muchos chicos y ahora estamos muy consternados por lo que pasó con estas tres nenas", confesó otra de las mujeres con su hija de dos años a su lado.
"No vamos a parar hasta que este hombre quede preso y si es necesario iremos a Tribunales. Ahora más que nunca vamos a apoyar a la mamá", manifestaron ayer convencidas de que es necesario que actúe la Justicia.
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