El Gobierno confía en que el lunes se aprueben los aumentos en Ingresos Brutos, que afectarán al comercio mayorista y minorista, a la construcción y a la actividad financiera.
AL RECINTO. El gobernador Alperovich confía en que los legisladores sancionarán el proyecto de ley durante la sesión prevista para el próximo lunes. LA GACETA / FOTO DE ANALIA JARAMILLO
AL RECINTO. El gobernador Alperovich confía en que los legisladores sancionarán el proyecto de ley durante la sesión prevista para el próximo lunes. LA GACETA / FOTO DE ANALIA JARAMILLO | Ampliar
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Desde la construcción y reforma de edificios residenciales, pasando por la instalación de gas, agua, sanitarios y de climatización y hasta los trabajos de pintura y cristalería. Todas esas actividades están alcanzadas por el aumento de la alícuota del impuesto a los Ingresos Brutos que entrará en vigencia a partir del 1 de abril, tal como lo precisó el Poder Ejecutivo en el proyecto que la Legislatura llevará al recinto en la sesión del lunes.
Pero también incluye la venta de vehículos, excepto en comisión, la venta al por mayor de bebidas, aceites, comestibles y hasta golosinas. Además los servicios de restaurantes y las ventas que realizan los quioscos. La modificación de la Ley Impositiva 8.467, que entró en vigencia a principios de este año, es amplia. El gobernador, José Alperovich, da como un hecho que la iniciativa será respaldada por la Cámara y que esa decisión le permitirá a su gestión embolsar alrededor de $ 400 millones extras por el cobro de Ingresos Brutos hasta fines de año.
En la exposición de motivos del proyecto oficial, se señala que el incremento de las alícuotas generales del impuesto a los Ingresos Brutos alcanzará a la actividad comercial mayorista y minorista, a la construcción y a los servicios que pasarán del 2,5% vigente al 3,5%. No obstante, se hace la salvedad de que la venta de combustibles líquidos derivados del petróleo y gas natural, la alícuota no puede exceder la tasa global del 3,5% entre la etapa de la industrialización y expendio al público, tal como ha quedado establecido en la Ley Nacional 23.966, a la que adhirió Tucumán.
A su vez, tal como lo anticipó el mandatario, se fijará en 6% la alícuota para toda la actividad financiera y bancaria. "Con ello se busca adecuar el nivel de alícuotas del tributo a las establecidas por las principales provincias del país, tales como Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Santa Fe, Entre Ríos, Santa Cruz y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, entre otras", señala la iniciativa a la que tuvo acceso LA GACETA.
Tratamiento acelerado
En el oficialismo descuentan que la iniciativa tendrá un tratamiento express, tal como lo sugirió Alperovich, con el fin de que se incluya en el temario de la sesión del lunes. En las próximas horas se citarán a los bloques legislativos de la oposición, con el fin de analizar los proyectos impositivos. No está previsto que la Cámara abra el debate con las distintas entidades intermedias que observaron la necesidad de participarán de la discusión impositiva.
Expertos consultados por LA GACETA coinciden en que la suba implicará un mayor costo para el sector comercial. "Imagínese un comercio que vendía $ 1.000 y hasta ahora paga $ 250 por Ingresos Brutos, con la suba, tendrá que abonar $ 350, es decir un 40% más", ejemplificó el tributarista Ricardo Nassif.
Según el experto, no hay dudas de que ese mayor costo se trasladará a los precios. "Nadie querrá vender a pérdida y siempre la tendencia es trasladar los mayores costos al valor final del producto", acotó.
Nassif apuntó que no son oportunas las políticas de incremento de tasas en momentos en que la recesión amenaza el rumbo económico. "Una de las reglas generales dice que los impuestos generan mayores costos y menor consumo, es decir que la suba en esta época va contra los principios impositivos", puntualizó. El tributarista sostuvo, además, que el panorama es muy complicado debido a que Tucumán sigue entre las provincias con mayor presión tributaria y la recaudación está al tope de lo que se puede cobrar.
En sintonía, el director del Centro de Estudios Económicos y Sociales del NOA (Cesnoa), Daniel Abad, consideró que, frente a un proceso de desaceleración económica, al Gobierno le quedan tres caminos: reducir el gasto ("esto es difícil porque la mayor parte es en sueldo", acotó); endeudarse ("no lo puede hacer por las condiciones del país frente al mundo", dijo) o subir los impuestos, que es el camino que está recorriendo la gestión Alperovich.
Abad indicó que frente a una economía informal, calculada en un 40%, este tipo de medidas recaerá con fuerza en el sector que está en blanco. "La base formalizada del 60% de la economía considerará que la suba no es oportuna, porque terminan pagando justos por pecadores cuando el Estado sólo se anima a cazar dentro del zoológico", manifestó.

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