Quinteros se reunió con concejales por el eterno reclamo del “rondín”

Los concejales se reunirán con la empresa Patagonia Argentina para zanjar esta falencia “lo antes posible”, además de saber porqué no se ha implementado pese a los reclamos.
Concejales del Fpv se reunieron ayer por la mañana con Mario Quinteros, referente del centro de jubilados de petroleros privados, quien planteó a la nueva gestión un reclamo cíclico de los abuelos de la ciudad: la implementación del “rondín”, la frecuencia de colectivos que llegue hasta el Hospital Alvear. Como se recordará, en todas y cada una de las gestiones municipales se trató de un pedido recurrente, aunque nunca superó la instancia de reuniones de trabajo.

Juan Pablo Luque, presidente del bloque mayoritario, admitió que hoy resulta una problemática el hecho de la disponibilidad actual de frecuencias determina más de dos horas de espera por una unidad que llegue al nosocomio donde se atienden los jubilados comodorenses.

En tal contexto, el edil dijo que se trabajará en dar respuesta inmediata a un sector “que para el intendente es trascendental”, y que el reclamo ya fue trasladado al Ejecutivo. “Tenemos que tener prioridad con esto” subrayó.

Sobre la resolución al pedido, Luque indicó que se analizan diferentes alternativas y que entre ellas el planteo del centro de jubilados es que las frecuencias de zona norte y zona sur lleguen hasta la ex proveeduría de YPF --donde hoy funciona el Ceret-- y a partir de allí funcionaría el “rondín” hasta el Alvear.

Agregó además que el centro que representa Quinteros, ofreció además colaborar con la inversión necesaria para que las garitas en las que se esperará el transporte sean dignas, ya que deberán refugiar a adultos mayores en pleno invierno, con fuertes vientos y bajas temperaturas.

REUNION CON PATAGONIA

“Hay una excelente predisposición para el trabajo conjunto” dijo, valorando el ofrecimiento, y puntualizó que sobrevienen ahora las conversaciones con la empresa prestataria del servicio, Patagonia Argentina, para zanjar esta falencia “lo antes posible”, además de saber porqué no se ha implementado aun, pese a la larga data del reclamo.

En similar contexto, aunque referido a la prestación en general, Luque reconoció también como una necesidad la ampliación de los recorridos de las distintas líneas de colectivos. Recordó incluso que junto al viceintendente Carlos Linares participó, antes de asumir como gestión, de la visita a la ciudad de referentes de la Comisión Andina de Fomento, que presentó un estudio concreto sobre el tema.

Expuso que dicho estudio permanece hoy a análisis del Ejecutivo municipal con el objeto de solucionar cuestiones vinculadas al transporte público en una ciudad cuyo crecimiento demanda respuestas no solo desde lo edilicio sino también con servicios. “Para los entendidos, el transporte no es solo una solución a una necesidad puntual, sino también al tránsito. Hoy el mundo tiende a la gente elija el transporte público y no el auto particular, nosotros tendremos evaluar el contexto local para poder estar a tono con lo que pasa en el mundo” opinó.

EL BOLETO NO AUMENTA

Por último, Luque descartó la posibilidad de que se otorgue un incremento al boleto de colectivo en el corto plazo. Aunque reconoció que la comuna eroga mensualmente abultados importes en concepto de subsidio --cerca de 1,8 millones de pesos mensuales--, dijo que son numerosas las variables que deben ser analizadas antes de definir un aumento.

“Es cierto que cuesta muchísimo mantener ese nivel de subsidios cuando se necesita además disponibilidad para atender otras cosas, pero no hay indicación del Ejecutivo para un aumento de boleto. Primero hay que ver cómo se bajan esos subsidios y ver también qué papel juega la empresa, porque se trata de dar el mejor servicio y que no sea oneroso para la gente. Hay que analizar un montón de variables antes de hablar de un aumento de tarifa”, concluyó.

El último incremento tarifario en el transporte público se otorgó entre marzo y julio de 2009, y que aplicándose en dos etapas implicó un incremento del 50% sobre el valor del boleto de la primera sección. El aumento se dio en el marco de un polémico estudio de costos por parte de la prestadora, que en esa época indicaba que el precio real del boleto rondaba los $2,10.

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