La intención oficial de revisar contratos anteriores y el rol de la empresa que provee las tragamonedas han despertado una dura guerra interna.
Así es que se encuentran nombres vinculados al radicalismo que han sobrevivido a los cuatro años de Celso Jaque, otros que vienen con el aval de la Municipalidad de Las Heras y otros emparentados con encumbrados funcionarios de otros organismos, como el Tribunal de Cuentas.
Quién es quién en el mapa de ese organismo es la clave para saber quiénes son los bandos hoy en pugna. Así encontramos a Nidia Martini, la presidenta del directorio. Es una médica psiquiatra que tenía el aval del vicegobernador Carlos Ciurca, pero con el correr de los meses se fue alejando del vice y se empezó a acercar al gobernador Francisco Pérez.
El directorio del organismo está conformado por tres personas. Una es Martini. La otra persona vinculada al oficialismo es un hombre que llegaba con la confianza plena del Gobernador: el contador Héctor Caputto, quien fuera director de Administración del Ministerio de Infraestructura, cuando esa cartera era comandada por Pérez.
El tercer miembro de ese directorio es el radical Miguel Bondino, quien ingresó con el aval del presidente de ese partido, Alfredo Cornejo. Bondino supo ser ministro de Seguridad de Julio Cobos y hoy Cornejo logró imponer su nombre para ocupar el cargo que históricamente le correspondió a la oposición.
Debajo del directorio hay diferentes gerencias. La de mayor importancia es la gerencia general, a cargo del abogado Federico Domínguez. Este letrado fue, hasta el 2007, asesor legal de la Municipalidad de Las Heras y es un hombre que llega con el aval del cacique departamental Rubén Miranda.
De hecho el intendente (entonces presidente del PJ) lo nombró como apoderado del PJ cuando Miriam Gallardo debió salir de ese lugar por la suma de los votos de las colectoras decidida por la Junta Electoral que tanto enfurecieron al lasherino.
Eso fue en noviembre pasado. Esta gerencia es clave en la estructura del organismo y es de la que dependen los otros 12 gerentes. Otro hombre vinculado al intendente Miranda es otro abogado, Pablo Papalardo. En realidad, Papalardo hace tiempo cumple funciones en el Casino. En el Instituto dicen que es pareja de una familiar del cacique comunal lasherino.
Una de estas gerencias que dependen de Domínguez es una que fue clave en la renegociación del contrato por la concesión de las tragamonedas y que es la piedra del escándalo en el que se encuentra inmerso hoy el fiscal de Estado Joaquín de Rosas. Se trata de la gerencia de Tragamonedas, ocupada por un hombre de carrera en el Instituto: Ricardo Rodríguez Figueroa.
Durante muchos años Rodríguez Figueroa se desempeñó en el área de Fiscalización del Casino. Desde allí saltó al estrellato al denunciar la falta de homologación de las tragamonedas. Entonces obtuvo su premio y fue nombrado gerente del área que gestiona las máquinas.
Pero su participación no acaba acá. Hace unos pocos años una intervención de este gerente abrió el expediente que hoy hace tambalear al fiscal De Rosas: en el 2010 Rodríguez elevó un informe al directorio del Instituto en el que decía que las máquinas estaban perdiendo ingresos.
Así fue que se inició la renegociación del contrato con la empresa Mendoza Central Entretenimientos, parte del grupo Vila-Manzano, que le presta las tragamonedas al casino estatal.
Rodríguez no es el único de la familia que trabaja en el Casino. Está casado con Rebeca Pérez. Esta mujer, que trabaja en el área de fiscalización (dónde antes se desempeñaba su esposo), debería controlar a su marido y es la hija de uno de los miembros del Tribunal de Cuentas.
Además, Rodríguez es concuñado de Pablo Sarguero, quien es subjefe de Tesorería del Casino.
Otro nombre vinculado al Tribunal de Cuentas es el de María José Farrugia, sobrina del titular de ese organismo, Carlos Farrugia.
Hay otro nombre llamativo: es el de otra de las asesoras letradas María Alejandra Casero, hija de Luis María Casero. El hombre es un reconocido hombre del grupo Vila-Manzano. Su hija ingresó al Instituto durante el Gobierno de Celso Jaque.
Otro hombre en el esquema del Instituto es el encargado de la publicidad Alejandro Donadell. Ingresó al Instituto en la gestión de Miguel Alonso, cuando Roberto Iglesias era gobernador. Trabajó en los equipos de campaña de la UCR en algunas elecciones.
Sobrevivió a Julio Cobos, a Celso Jaque y actualmente sigue en su cargo. Dicen que su secreto es haber sido muy cercano a un hombre amigo personal de Daniel Vila: el (ex) periodista deportivo José Luis López.








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