Por quién doblan las campanas

La trifulca entre el Gobierno Nacional y el sindicalista Hugo Moyano muestra una de las vertientes de la nueva disputa de poder desde el propio poder. Otra vez la interna en el peronismo involucra a la sociedad. La estrategia de aislar al camionero. Los intendentes en el medio. Inza se juega por Cristina pero no puede obviar al gobernador Scioli.
Y la historia empuja a la encrucijada de repetirse. Si como tragedia o como farsa, habrá que esperar aunque los adelantos no resultan auspiciosos. Nunca será igual pese al esfuerzo de los protagonistas. La particular dinámica de la política argentina hace que, otra vez, el peronismo dirima sus cuestiones internas utilizando como campo de batalla a toda la sociedad. Ya lo dijo el General hace más de medio siglo: los socialistas, radicales, conservadores… son todos peronistas ante un incrédulo periodista inglés y la fina ironía del inventor del movimiento político y social que sigue machacando los paraísos y los infiernos de este país irresuelto.

De ser uno de los sostenes, el brazo ejecutor para determinadas tareas, el ordenador del sindicalismo criollo para el kirchnerismo, hoy Hugo Moyano pasó a ser el "feo, sucio y malo" de la película recordando a aquel memorable film que dirigió Ettore Scola en 1976 protagonizada por Nino Manfredi. Una parábola sobre la marginalidad y la otra cara de una sociedad opulenta.

Moyano: de ayer a hoy

Moyano, que de inocente no tiene nada y con un pasado vidrioso en su antigua Mar del Plata, supo enfrentar al menemismo y fue el "Frankestein" que alimentó el tumulto ideológico K que hoy se lo quiere fagocitar. ¿Hay una traición? Antes o después hay cuentas que se pagan.

Todos, haciendo fila y ordenaditos, funcionarios, gobernadores, intendentes y hasta el propio Partido Justicialista, menospreciado por la Presidenta, hacen saludo uno y salen a respaldar a Cristina. Son todos peronistas, pero no importa. Mañana se verá por quién doblan las campanas.

El discurso oficial mezcla proclamas desestabilizadoras, Daniel Scioli es un panqueque que viene dando piruetas desde que Carlos Menem lo inventó aunque haya sido el compañero de fórmula de Néstor Kirchner en la presidencial y, luego, encabezando la lista de diputados nacionales en aquel invento de las "testimoniales" en el año 2009. Pero, como reza el anillo de "Don " Julio Grondona "todo pasa" y el gobernador tiene un blindaje especial ante la humillación.

Ya quedaron atrás las fotos de los muchachos moyanistas coreando la patria kirchnerista o apretando en los piquetes o apoyando la candidatura de Amado Boudou como jefe de gobierno porteño.

El trasfondo de la pelea

Es verdad que la Primera Mandataria nunca demostró una empatía con Moyano aunque alguna vez se haya colocado sonriente la gorrita de los camioneros. Desde aquel cruce en la cancha de River cuando el gremialista reclamó que un obrero sea Presidente de la Nación y Cristina le respondió luego que ella también era una trabajadora haciendo una mezcla de clases sociales que, por suerte, Marx no tuvo oportunidad de escuchar.

El trasfondo, además del tema del impuesto a las ganancias que afecta a cada vez más trabajadores atendiendo a que el Gobierno aún no modificó el mínimo no imponible como lo hizo en años anteriores en una actitud de injusticia tributaria, es la disputa por la conducción de la CGT y el nuevo teatro político en el medio del freno a la economía. Y surge de las entrañas del propio justicialismo. El resto puede apoyar, desaprobar a uno u otro o, sencillamente observar. Pero es la pelea que ya comenzó y, claro, no se sabe el final. Se trata de peronismo explícito inserto en una sociedad de clase media que denosta a Moyano, que se impacientó ante la falta de combustible y que apoyó a Cristina con la labilidad de una gota de agua.

Desde el ultra kirchnerismo se plantea que es el proyecto nacional y popular que encabeza la Mandataria o las corporaciones cipayas que, en esta ocasión, incluiría al propio Moyano… ¿y a Scioli…? en un análisis, si se quiere, bastante primario. Muchas camisetas K antes se enorgullecían de ser menemistas.

¿Se entra en otro ciclo del modelo gobernante? Todo indica que es así. Primero por el condicionamiento de la economía con números que enrostran una realidad compleja y pone a prueba el tironeo entre inclusión, crecimiento y ajuste. Y segundo por cómo se resolverán los nuevos encuadramientos políticos y la ubicación de cada uno. Si para sacarse de encima a Moyano el Gobierno termina negociando con los "Gordos"de la CGT o una nueva versión de la burocracia sindical las respuestas no resultan sencillas. La estrategia es arrinconar y aislar al camionero.

El tironeo de los intendentes

¿Qué pueden hacer los intendentes peronistas - kirchneristas ante este cuadro de situación? Como se dijo, la mayoría sale a respaldar a la Presidenta pero también mirando con el otro ojo al gobernador Scioli. Los jefes comunales resultan el eslabón más débil en una pelea de pesados, más en épocas donde el dinero escasea y necesitan de las administraciones nacional y provincial. La otra, un poco lejana de la ciencia política pero, posiblemente, más efectiva, es que se atrevan a jugar al fútbol y se saquen fotos con distintos contrincantes. Llegado el momento verán cuál les conviene mostrar.

En Azul, el intendente José Inza sale con un claro respaldo a la Presidenta pero habrá que observar al bloque del Frente para la Victoria en el Concejo Deliberante. Por ejemplo, lo que hará el concejal Diego Colman, alineado a un sindicato moyanista como el de Peajes y máximo referente local de la Juventud Sindical. Estará atento a lo que determine su jefe, el diputado Facundo Moyano quien se confesó hace pocas horas tironeado por dos lealtades. La de la familia y el kirchnerismo en una manifiesta expresión de las condiciones que se están atravesando en un territorio plagado por la impostura de melodías que alguna vez sonaron al mismo compás. El problema está adentro de la orquesta, no afuera. Por quién doblarán las campanas se sabrá en el próximo capítulo.

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