QUILMES: El verano también estalló en la ribera

Las temperaturas elevadas en los primeros días del año, junto a los asuetos hicieron que gran cantidad de gente se vuelque en los últimos días hacia el lado del río
Así como ocurrió en Mar del Plata y otros centros turísticos, Quilmes también empezó a vivir el verano, y además de los miles de vecinos que partieron de la ciudad a causa del receso estival, otros tantos llegaron a la ciudad para disfrutar de la costa local.

Aunque lejos del glamour de Punta del Este, el presupuesto de la costa brasileña, o el color de playas como San Bernardo, miles de personas le ponen su ingrediente a La Ribera local.

Con menos efectivo en los bolsillos que el promedio de los veraneantes tradicionales y con más creatividad que infraestructura, la costa quilmeña se fue poblando y con el inicio del nuevo año son varias las carpas que se han instalado en el frente ribereño, más que nada en la zona que va desde la calle Iriarte (detrás del Pejerrey Club) hasta Echeverría, donde el grueso de los veraneantes ha colocado su equipamiento veraniego.

La falta de un camping en la zona hace que los visitantes se desperdiguen a lo largo y a lo ancho de la costa con sus carpas. Es importante recordar que acampar en la zona se encuentra prohibido, aunque los visitantes hagan caso omiso de las recomendaciones. El fenómeno popular no se puede controlar así como la gran cantidad de bañistas que deciden refrescarse en el Río de la Plata donde también rige una prohibición a causa del alto nivel de contaminación del mismo, una vez más la marea de veraneantes prescinde de escuchar las recomendaciones de los guardavidas, quienes se tienen la dura tarea de vigilar y tratar de que no ocurra ningún accidente.

Los pocos baños que se encuentran son motivo de quejas, así como la falta de parrillas o bancos, que incomodan un poco al alto número de visitantes que llegan en sus propios vehículos, en las líneas de colectivos que llegan hasta la Ribera (278, 85 y 98) y algunos eligen hacerlo en carro o a caballo. En un pequeño relevamiento por la zona, muchos coinciden en ser vecinos del conurbano, y ante la falta de posibilidades de llegar hacia la costa atlántica, optan por la costanera quilmeña como una posibilidad de vacaciones gasoleras.

Lomenses, varelenses y vecinos del oeste del conurbano se apostan en las playas quilmeñas. Todos coinciden en que es una de las de más fácil acceso, donde consiguen mejores condiciones y mejor trato y donde el acceso a la playa es óptimo. Quilmes es el primero en preferencias sobre Punta Lara o Vicente López. La heterogénea composición de visitantes se nota a través de las diferentes camisetas de fútbol que se ven en la costa.

En materia de deportes el que se lleva el premio es el fútbol playa, aunque otros optan por el voley, la bicicleta y otros rumbean para la pesca. Hay quienes también salen a correr o aprovechan para tomar sol.

Quienes están de parabienes son los comercios. Las parrillas y kioscos multiplican su tradicional venta, además de varios vendedores ambulantes que aprovechan para instalarse en la costa. La garrapiñada y el helado son las vedettes de las calurosas jornadas ribereñas, donde se ha reforzado la presencia de seguridad.

La gran afluencia de público -que crece año a año- obliga a repensar y replantearse el uso recreativo de la costa y la posibilidad de seguir sumando infraestructura y actividades, desde el proyecto del Puerto a la recuperación del Pejerrey y la innegable necesidad de recuperar un espacio para generar un camping.

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