Al parecer se trataría de un caño cloacal roto en 168 y Bermejo, lo que generó la acumulación de agua. Habitantes de la zona expresaron su preocupación
Los vecinos de un sector del barrio Santa María en Bernal Oeste dicen no hallar respuesta a los constantes reclamos, ante la inundación de aguas servidas que cubre varias calles de la zona. La esquina más afectada es la de 168 y Bermejo, pero no solamente es allí, sino que cubre más de 150 metros para cada lado, llegando incluso a la calle Neuquén. Al parecer el problema no es nuevo. Desde el miércoles pasado en el barrio observaban que cada vez se acumulaba más agua en dicho lugar, pero las comunicaciones con los responsables de AySa y de la Municipalidad de Quilmes para advertir de la situación, fueron en vano. De todos los llamados que se hicieron, los pocos que contestaron le dijeron que ya salían las cuadrillas para el lugar, pero ya pasó casi una semana y que ayer por la tarde pasaba por su peor momento. La gente del barrio se mostró muy preocupada, por que asegura que por la calle Bermejo pasa un gran caño cloacal que ya se ha roto en reiteradas oportunidades y que ese habría sido el motivo de la acumulación del líquido. Además, agregaron que gran parte de la culpa también la tienen los vecinos que tiran la basura en cualquier lado y que de esa manera tapan los desagues, e incluso, las cámaras que tiene las cloacas. "Estamos como en Venecia, pero en Bernal oeste…" bromeaban, como único antídoto para pasar el mal momento y la despreocupación de quienes tienen que tomar medidas al respecto. El riesgo de infección y contraer alguna enfermedad también esta latente a cada instante, y es por eso que se piden soluciones urgentes, porque allí es donde se recibe el agua de todo el barrio Santa María y parte de La Cañada. Un laberinto
Durante los minutos que EL SOL estuvo en el lugar registrando las imágenes y recogiendo los testimonios, de semejante situación, se observaron situaciones por demás complejas para la vida cotidiana. Desde el oleaje provocado por los vehículos que pasan por la avenida y que se introduce a las viviendas de los frentistas, hasta los micros escolares haciendo maniobras extrañas para intentar que los chicos no bajen en el medio del agua, y puedan cruzar porque la incomunicación de una vereda con la de enfrente es imposible desde hace casi una semana. Por el momento nadie se hace cargo, pero alguien tiene que pasar para solucionar este inconveniente que pone en riesgo a todo un vecindario, que a los padecimientos de todos los días, se agrega uno más y que trae riesgos sanitarios.
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