Así lo indicó Carlos Cabrera, quien dialogó con EL TIEMPO para dar a conocer la inquietud que le generan los hechos de inseguridad que vivió junto a su familia durante los últimos días. En su casa -ubicada en la zona de la Escuela 19- se produjo un intento de incendio y también un robo, episodio este último durante el cual fue golpeada su mujer, quien estaba acompañada por sus dos pequeños hijos.
El vecino Carlos Cabrera dialogó ayer con EL TIEMPO para expresar su preocupación por varios hechos de inseguridad que sufrió junto a su familia durante los últimos días.
De acuerdo con lo que dio a conocer, en su casa -ubicada en la zona de la Escuela Nº 19- se produjo un intento de incendio y también un robo, durante el cual fue golpeada su mujer, quien estaba acompañada por sus dos pequeños hijos.
“Parece tierra de nadie”
“Con mi familia estamos viviendo en calle Salta entre Rauch y España, frente a la Escuela Nº 19. Empezamos a tener problemas el martes pasado, cuando me desperté del humo que había en mi casa. Habían prendido fuego por debajo de la puerta. La verdad es que no vi quién fue”, comenzó narrando Cabrera en la charla de ayer.
Asimismo, el hombre destacó que “a partir de ese momento empezamos a tener más cuidado. Incluso, me he quedado toda la noche despierto hasta la hora de irme a trabajar, haciendo guardia, por las dudas”.
Cabrera también contó que el jueves pasado, cerca de las 22, “pasaron, patearon una puerta de madera, la rompieron y se fueron. Ahí tampoco pudimos ver quiénes eran. Ya nos habíamos mudado al fondo de la casa, para cuidarnos por el tema del incendio”.
Pero esto no fue todo. Según indicó Cabrera, el viernes a las 14, “me llamó mi mujer llorando y gritando de dolor, diciendo que no se podía parar, porque habían entrado a robar y la habían golpeado. Mis hijos también estaban llorando desesperados, a uno de ellos lo habían empujado”.
“A mi mujer le dieron una piña en la cara y también con dos palos en la rodilla. Todavía tiene los golpes. Cuando fui tuve que romper la puerta, ya que ella no se podía parar. Fue realmente muy feo lo que encontré cuando ingresé, mi mujer y mis hijos llorando”, dijo.
“Entraron por la puerta que nos habían roto el jueves, gritaban, le pegaron a mi mujer, empezaron a buscar cosas, decían que querían plata, preguntaban si había papeles importantes. Eran dos varones y una mujer que hacía de campana. Estuvieron unos 20 minutos adentro de la casa”, apuntó Cabrera.
A su vez, el hombre señaló que “hicieron un revoltijo enorme. Se llevaron los documentos de los nenes y de mi mujer, la tarjeta de la Asignación Universal por Hijo, el papel de compraventa de un terreno, un nebulizador, una máquina para cortar el pelo y una ‘chanchita’ de música”.
“Estuvimos hasta las nueve y media de la noche en el Hospital con mi mujer. Mis hijos lloraban todo el tiempo. Fue muy feo lo que nos pasó. Desde ahí fuimos a la Comisaría, yo hice la declaración testimonial y mi esposa la denuncia”, refirió.
“Queremos que las autoridades tomen cartas en el asunto. Que se muevan para que podamos vivir más seguros. En el barrio no es la primera vez que pasa. Hace un tiempo robaron en un minimercado y en una frutería, se han prendido fuego autos. Parece que es tierra de nadie”, subrayó Cabrera.
“Así no se puede vivir”
De la misma manera, el hombre mencionó que “la policía hasta ahora se vienen portando muy bien. Incluso, ahora tengo custodia en mi casa”.
Cabrera hizo hincapié en que “lo que yo quiero son respuestas, porque así no se puede vivir. Que los de arriba se muevan para solucionar este tema. Nosotros sospechamos quiénes son los que hacen estas cosas. Son los mismos de siempre. Quiero seguridad, porque continúan llamando por teléfono y amenazando ”.
“Lo que más indignación me da no es que me hayan robado sino que hayan golpeado a mi mujer, y que junto a ella estaban mis hijos. Podría haber pasado cualquier cosa en esos 20 minutos”, resaltó.
Finalmente, Cabrera dejó en claro que “mi mujer y mis hijos tienen miedo. Hoy el más chiquito se despertó asustado y decía ‘Cuco’. El sábado a la tarde me dejaron en la puerta de casa todos los documentos que se habían robado, lo demás obviamente que no”.
Comentá la nota