Germán Ejarque es el nuevo presidente del Consejo Provincial de las Personas con Discapacidad. Tiene 33 años y nació con distrofia muscular, pero esto nunca fue un impedimento para lograr sus metas. Promete apertura en su gestión y pide que la gente participe.
Los proyectos que hoy lo hacen levantarse muy temprano y terminar el día a altas horas no los tomó de terceros, sino que los ideó desde sus propias vivencias. Porque él mismo sabe qué significa vivir con limitaciones físicas, pues desde su nacimiento los médicos le diagnosticaron una distrofia muscular que lo llevó a moverse para siempre sobre una silla de ruedas.
Sin embargo, en lo cotidiano Germán comprueba que no hay metas imposibles cuando la voluntad y la disciplina prevalecen. Por eso, a poco de haber asumido su función sabe que su desafío no será menor, y para eso desea estar acompañado. “Necesito que la gente se involucre, que participe”, invita a los mendocinos.
Entre sus metas como presidente del Consejo, el funcionario buscará impulsar una nueva Ley mendocina, “que respete los nuevos paradigmas en la discapacidad” (ver aparte). Promete que se mantendrá siempre abierto al diálogo y que estará disponible en todo momento. Desde la educación, la cultura y el deporte, pero también en las entrañas mismas del Gobierno, él espera poder instalar el tema de la discapacidad como nunca antes en la sociedad, desde una óptica transversal. “Un cambio importante es que cada ministerio tenga un representante en el Consejo, algo que ahora no existe”, asegura Ejarque.
Si bien el acto de asunción se realizó ayer por la mañana, el joven funcionario ya viene empapándose de todo lo concerniente al funcionamiento del área que dirige. Incluso, ya ha convocado a los municipios para encontrar la manera de adaptar a las necesidades de las personas con discapacidades la infraestructura en los departamentos, y hasta logró que las entradas para la Fiesta de la Vendimia sean más accesibles para las personas con limitaciones motrices o neurológicas.
Justamente, él considera que la falta de accesibilidad y el bajo nivel de conciencia que existe sobre la discapacidad son dos aspectos a trabajar con intensidad. Para eso propone comenzar desde la enseñanza. “Llevaremos nuestras propuestas para mejorar las políticas públicas, de modo que luego el Ejecutivo las aplique”, dice Ejarque un poco más distendido en el living de su casa, algunas horas después del acto protocolar en Casa de Gobierno. Lo acompañan su esposa Marcia (35) y sus dos hijos, Máximo (5) y Ania (2).
Estudiante ejemplar
La carrera académica y política del actual funcionario de Discapacidad se forjó, al igual que todas las áreas de su vida, a partir de la experiencia. A los once años fue el primer acercamiento. “Le escribí una carta al gobernador José Octavio Bordón para poder ir a una escuela común. En ese tiempo no estaba permitido, pero con insistencia, lo logré”. La respuesta oficial en ese momento fue positiva y entonces Germán pasó de cursar en un instituto especial a compartir las aulas con sus compañeros en el colegio de su barrio.
A partir de allí, el actual funcionario no escatimó esfuerzo para concretar sus sueños. En el colegio fue abanderado y ni bien terminó este ciclo, se inscribió en la Universidad Champagnat para iniciar los estudios de contador público. En el 2000 se recibió con el promedio más alto (9,22) y por eso mereció una medalla de oro.
Pero logrado este objetivo, Germán no se quedó quieto. En forma paralela a los trabajos que iba tomando, realizó dos posgrados: uno en Administración de Empresas de Salud y otro en Dirección de Recursos Humanos y Comportamiento Organizacional. Sabe también hablar en inglés, italiano y alemán.
Con estas especializaciones, asegura, quedó completada su veta humanística: “Por ser contador, a veces piensan que tengo números en la cabeza, pero no es tan así”, asegura el funcionario.
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