Quieren poner límites al riego agrícola

El nuevo superintendente pretende que el organismo no se restrinja al agua para el campo y avance en usos como el doméstico, hidroenergético, industrial y turístico. Propone crear un Departamento General de Aguas. Ya ordenó un nuevo logo identificatorio.
El superintendente general de Irrigación, José Luis Álvarez, prepara un “plan quinquenal de fortalecimiento institucional” que presentará durante el mes de abril. Allí incluirá una propuesta de transformación del organismo en un verdadero Departamento General de Aguas que no sólo entienda sobre el riego agrario, sino que se involucre en otros usos como el de los consumos humano, hidroenergético, industrial y turístico.

“La antigua Ley de Aguas de 1884 hablaba de un organismo que contemplaba todos los usos, le daba prioridad al consumo humano, luego venía el ferrocarril y en tercer lugar el agro”, recordó Álvarez. “La Constitución de 1916 acotó el uso al riego agrario cuando ordenó un Departamento General de Irrigación.

En ese momento era absolutamente comprensible (por el desarrollo agrario de Mendoza) pero hoy el agua ha pasado a ser un elemento planificador de todas las actividades. Hay que volver a un organismo que esté por encima de los usos agrario, doméstico o cualquier otro”, enfatizó Álvarez, sin dejar de considerar que para ello será necesaria una reforma constitucional.

La nueva gestión en Irrigación perfila el impulso a fuertes cambios en el organismo. Acaba de acordar con la FAO un crédito por tres años de 3,7 millones de dólares que será destinado a equipamiento y capacitación de personal. El próximo 26 de abril se realizarán unas jornadas de ajuste al programa y avanza a través del Prosap en la realización de obras en el Canal Cacique Guaymallén y en la oferta del río Tunuyán Superior e Inferior. Hasta dispuso un nuevo logo para el organismo.

El flamante superintendente confió en que este proyecto no termine generando resistencias entre los productores agrarios porque “de ninguna manera se van a perder derechos y se va a seguir respetando la inherencia a la tierra”. No coincidió con la expresión “tiranía del riego” del presidente de Aysam, Luis Böhm (ver aparte), pero se manifestó abiertamente en contra “de que los propietarios de las fincas terminen decidiendo el uso de toda el agua”.

Álvarez se mostró partidario de avanzar en estas transformaciones en forma conjunta con una aplicación “que deberá ser muy dura” de la Ley de Ordenamiento Territorial. “No puede ser que Irrigación invierta millones en obras de riego que después pierden sentido porque la mancha urbana avanza sobre esas áreas”.

En ese sentido consideró que “un plan de uso racional del agua en el interior de las fincas debe estar acompañado por una prohibición de loteos urbanos en esa zona”. Y apuntó directamente a la primera zona de Perdriel, Lunlunta y parte de El Carrizal.

El superintendente aclaró que “aún no hemos conversado los detalles del plan con el Gobernador”, pero su propuesta de transformación institucional va en línea directa con la intención de Francisco Pérez de avanzar en una reforma constitucional.

Y coincide con la postura oficial que considera vital la realización de adaptaciones institucionales en la provincia y rechaza las resistencias históricas a estas modificaciones en nombre de una “calidad institucional”. En esto, el Gobernador rechazó una editorial de La Nación que cuestionaba su postura reeleccionista.

Consejeros

Álvarez ha iniciado un proceso de normalización que promete la inminente designación de los tres consejeros faltantes en la conducción de la entidad: los de los ríos Mendoza, Tunuyán y Diamante. Uno de ellos será radical, como consecuencia del entendimiento “de los partidos mayoritarios” con vistas a implementar “una política de Estado” que trascienda a varios gobiernos.

Según se supo en la Casa de Gobierno, el Gobernador quiere enviar los tres pliegos de los nuevos consejeros en forma conjunta, aunque con uno solo de ellos (si es aprobado) le daría quórum al tribunal administrativo de Irrigación, que lleva varios meses sin poder funcionar. En torno a los pliegos circulan varios nombres, sin que ninguno de ellos aparezca por el momento como confirmado.

Alvarez ha adelantado que buscará avanzar sobre el “balance hídrico” de la provincia, propone licitaciones de pozos en áreas no servidas con vistas a generar reservorios colectivos de agua para pequeños productores y anticipa acciones de transparencia que derivarán -en los próximos días- en la caída de algunos de los permisos provisorios de perforación otorgados durante la anterior gestión de Eduardo Frigerio.

Ha iniciado su labor en el tercer año consecutivo de falta de caudales en los ríos mendocinos, lo que permite prever que en la primavera de 2012 también faltará el agua de regadío. Y todo indica que tendrá que volver a apelar a las cortas preventivas del servicio de riego y que impulsará el uso racional del agua en el interior de las fincas.

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