El grupo de vecinos del barrio Esperanza que la semana pasada reclamó por el mal estado de las casas del barrio, entregadas el año pasado por el Instituto Provincial Autárquico de Vivienda (IPAV), protestó ayer por la deficiente respuesta que recibieron de parte de las empresas que construyeron las casas.
Las mujeres, en su mayoría madres de familia, se tomaron el trabajo de recorrer un total de sesenta viviendas del barrio, entregado hace un año y medio en el este de la ciudad, detrás del Plan Vial, y detectaron que sólo tres estaban en buen estado. Falcón informó que luego de las quejas tuvieron una reunión con uno de los responsables de la empresa Arrigone. Días después, aparecieron obreros de la constructora en su casa y en la de las demás personas que habían hecho público el reclamo.
Enduído.
"Los materiales que usan y los arreglos que proponen, para los problemas de humedad, por ejemplo, son de lo peor. Acá vinieron con enduído y los eché. Después hablé con el inspector de Obras Públicas de la provincia, Luis Cabrera, para advertirlo de la situación. Entonces, al otro día trajeron materiales y yo mismo me encargué de verificar que picaran la pared y arreglaran los sectores con humedad", protestó. En cambio, denunció, en otra vivienda que tenía el mismo inconveniente, en lugar de picar la pared, directamente pegaron cerámicos y taparon el problema, explicó.
Además de la pared, los problemas comunes en el complejo habitacional incluyen filtraciones de agua en el interior de las casas, mal estado de los picaportes de las puertas, deterioro de los artefactos de gas y rajaduras en distintos sectores. "Todos los arreglos que proponen son de 'ratas', pareciera que no quieren gastar un peso, siendo que las casas están en garantía", dijeron las jóvenes madres.
Hasta ayer, según plantearon las adjudicatarias, las empresas sólo habían acudido a realizar reparaciones a tres viviendas. "Son casualmente las de quienes salimos en los diarios protestando porque lo único que quieren es callarnos a nosotras, pero no vamos a parar de reclamar hasta que solucionen los problemas en todas las viviendas. Las empresas cobran por hacerlas bien, pero entregan todo mal", se lamentaron.
Sin control.
Otro aspecto que las vecinas cuestionaron fue la falta de controles por parte del Ministerio de Obras Públicas de la provincia, organismo que tiene bajo su órbita al IPAV. "Nos han dado a entender que tienen pocos inspectores y que nosotros mismos debemos encargarnos de controlar. Yo acompañé a la gente de la empresa a recorrer un montón de casas para que vea las deficiencias, pero no puedo estar a cargo de esa tarea porque no me corresponde", se quejó Falcón.
También cuestionaron a la firma Andreatta, que además de construir otro tramo de las viviendas de ese barrio, fue la encargada de proveer los artefactos de gas, como termotanques y calefactores. "Muchos artefactos estaban mal instalados, tenían filtraciones y ya están picados", dijeron.
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