San Juan.- La actual vicerrectora Nelly Filippa sostiene que lanzó su candidatura a rector para darle continuidad al proyecto de gestión de este tiempo. “La vinculación de lo social con lo universitario es cada vez más estrecha”.
La funcionaria que busca conducir la UNSJ considera que su propuesta tiene principios básicos que tienen que ver con una universidad independiente, que hace uso de su autonomía y que busca “garantizar la libertad dentro de la universidad para pensar, debatir, proponer y ocuparse de los problemas que puede ayudar a resolver el conocimiento y la docencia de la investigación”.
Es decir que su idea para la universidad pública sanjuanina es tener una institución pensada en una vinculación con lo social cada vez más estrecha y profunda.
Como especialista en temas de desarrollo social, Nelly Filippa piensa que por más que sea independiente, una universidad “no es indiferente a toda la problemática social y debe contribuir al desarrollo local”, para lo que en su gestión, buscaría “una mayor integración con la sociedad”.
En ese proyecto, la idea de universalizar el derecho de la universidad para todos los jóvenes, ocupa un lugar importante, “no sólo para quienes tradicionalmente están en el sistema universitario, sino también para todos aquellos que han estado afuera”.
En su criterio “el acceso a la universidad es un derecho que tienen todos” y que hacerlo posible es algo que le corresponde a las autoridades universitarias.
El cambio
En su proyecto, el cambio que se propone para la UNSJ pasaría por “orientar y conducir para que se trabaje en función de esas líneas de interrelación con la sociedad”, a partir de todos los organismos que tiene la universidad para dirigir su política como es la asamblea, el Consejo Superior “pero también dando una participación mucho más amplia para que la comunidad se involucre y se sienta parte de todo esto”.
Esto es así porque en el concepto de Filippa, “la formación de profesionales no se puede escindir de una formación de ciudadanos, porque la universidad no es una fábrica de títulos, sino que es un espacio donde se puede formar ciudadanos críticos, a la vez que profesionales”.
Es decir que sus egresados “no deberían tener sólo una visión técnica de los problemas, sino también una visión política de qué es lo mejor para la región y el país”.
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