Lo dijo la diputada del PSOE Elena Valenciano, que confía en un triunfo del oficialismo en 2012
"Creo que nuestro partido ganará las próximas elecciones generales", dice, con total confianza, en su entrevista con LA NACION, a pesar de que el desempleo alcanzó un nuevo récord la semana última (19,1%, nueve puntos por encima del promedio europeo) y sin contar que para las próximas elecciones, de no existir una moción de censura opositora, restan aún dos años y medio.
"Eso es muchísimo tiempo en política. Pero francamente creo que el PSOE ganará esas elecciones, porque cuando las cosas empiecen a mejorar, y razonablemente tendrán que empezar a hacerlo a partir de 2011, el apoyo del electorado a las políticas del gobierno será rotundo", afirma Valenciano.
No obstante, la diputada no sólo cree en las posibilidades de su partido, sino también en la devaluada imagen de la principal fuerza opositora. "Cuando dejemos atrás la crisis, también se pondrá de manifiesto que el Partido Popular [PP] no pretende ayudar a buscar soluciones, sino que sólo quiere sacar ventaja política de esta situación adversa. Creo que ese factor, además de los escándalos de corrupción en los que está sumergido el PP, hará que la mayoría de la ciudadanía nos vuelva a votar", asegura.
La diputada reconoció que el proceso de reactivación "no será rápido ni sencillo", dado que, en su opinión, para salir en forma definitiva de la crisis "la única opción reposará sobre la generación de un modelo de desarrollo económico que incluya otros modelos de crecimiento más allá del de la construcción".
"Y para eso necesitaremos no menos de diez años, además de un fuerte consenso con todos los sectores sociales", dice. En ese sentido, Valenciano subrayó la "vital importancia" de las conversaciones que el gobierno de Zapatero mantiene con los sectores sindicales y empresariales en busca de una reforma laboral consensuada. "Esta reforma, que esperamos anunciar en las próximas semanas, estará basada en un acuerdo entre los sindicatos, los empresarios y el gobierno."
La legisladora, que también se desempeña como secretaria de Política Internacional y Cooperación de su partido, se destaca también por ser una de las argentinólogas más reconocidas del gobierno español. De hecho, la semana última iba a visitar la Argentina para "reafirmar lazos", además de participar en la reunión del Comité para América latina de la Internacional Socialista, que se celebró en Buenos Aires.
Sin embargo, un inoportuno esguince en el tríceps del brazo derecho hizo que debiera cancelar el viaje a último momento. "Mi idea es viajar a la Argentina en mayo, cuando esté recuperada", dijo.
-Dado que se considera una gran conocedora de la Argentina, ¿qué imagen tiene del país?
-Sin dudas, la de un país que pudo levantarse y que ha mejorado mucho desde la crisis de 2001. Eso, más allá de que comparto con muchos españoles la idea de que los argentinos tienen una gran capacidad para trabajar, con muchas personas bien formadas, por eso no me sorprende esta recuperación. Los españoles los conocemos bien, gracias a las dos oleadas inmigratorias provenientes de la Argentina: la que vino durante la dictadura militar y la que llegó por la crisis. Y la mayoría ha sabido salir adelante aquí en España.
-¿Cree que las dificultades sufridas por las empresas españolas en la Argentina dañaron la relación entre los gobiernos?
-Los países han sido capaces de sortear esos obstáculos a pesar de las diferencias. Creo que la excelente relación entre ambos pueblos tracciona a la de sus gobiernos, porque los gobiernos pasan y los pueblos quedan. Y, en el caso de las inversiones españolas, aún con diferencias de interpretación, ambos gobiernos han sabido consolidar en diferentes canales una relación que ha sido lo suficientemente sólida y fluida para soportar los cimbronazos de esas diferencias. En definitiva, ninguno de esos conflictos hará mella en nuestras relaciones.
Apelación del juez Baltasar Garzón
* MADRID (AP).? El juez español Baltasar Garzón apeló ayer la resolución del Tribunal Supremo de juzgarlo por abuso de poder al iniciar una indagación sobre atrocidades cometidas durante la Guerra Civil. El Tribunal Supremo acusó a Garzón el 7 de abril de prevaricato cuando éste investigaba miles de ejecuciones y desapariciones durante y después de la Guerra Civil, de 1936-1939, atribuidas a las fuerzas leales al general Francisco Franco, que encabezó una férrea dictadura en España hasta su muerte en 1975. La apelación de Garzón sostiene que la acusación "es contraria a la ley e impone un serio riesgo para la independencia judicial??.


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