El PJ quiere reeditar la Línea Naranja

El PJ quiere reeditar la Línea Naranja
Motorizado por los intendentes y como un contrapeso al sector azul, en marzo nacerá un nuevo sector interno. Reivindica la concepción política de aquella lista que en los ’80 fundara José Octavio Bordón.

Deja vú. El justicialismo actual es un nostálgico de los tiempos pasados, aquellos a los que un escritor ajeno al peronismo como Jorge Luis Borges reconocería como los paraísos perdidos. En 1985 se consolidó la exitosa Línea Naranja gracias al armado sectorial de quien es considerado por muchos peronistas como el máximo líder espiritual del justicialismo local: José Octavio Bordón.

Veintisiete años después, los amantes de ese proyecto político que consiguió tres mandatos seguidos, un buen team de referentes nacionales y la desmoralización de un radicalismo, que hasta 1991 no logró asomar la cabeza, vuelven a apostar por esa nueva corriente a la que en la informalidad bautizan como “la nueva Naranja”.

Marzo es el mes elegido para salir del ostracismo y hacer la presentación pública. Quienes evocan aquellos tiempos de gloria justicialista son los intendentes “no azules” Rubén Miranda (Las Heras), Alejandro Abraham (Guaymallén), Carlos López Puelles (Luján), Sergio Salgado (Santa Rosa), Joaquín Rodríguez (Tupungato) y Juan Antonio Agulles (Malargüe).

Asimismo, el espacio estará formado por los diputados y senadores que responden a cada uno de los caciques. Aunque los intendentes hablaron de un acuerdo con el carmonismo, el diputado nacional le bajó el tono al asegurar que “dialogarán con todos los sectores” y lo mismo ocurrió con los petroleros encabezados por el diputado nacional, Dante González con quien siguen las negociaciones al igual que con los alfiles de la CGT. En las filas neonaranjas también estarán incluidos algunos funcionarios jaquistas. Alejandro Cazabán suena fuerte aunque por ahora no hay nada confirmado. Sin embargo, el consejero del esquema partidario es uno de los profetas de la Naranja, el ex gobernador Rodolfo Gabrielli.

Los armadores del equipo “reeditado” son el presidente saliente del PJ, Miranda, y el entrante, Abraham quienes por estos días están de vacaciones pero que a su regreso prometieron agilizar los trámites para inaugurar la “nueva Naranja”. Aunque en lo formal, el nombre de la nueva corriente no está definido, los intendentes “no azules” juegan con ese color ya que el concepto es emular los principios y el trabajo que forjaron los viejos referentes del recordado espacio justicialista.

¿Cuál era la filosofía del grupo?: representar en Mendoza el ideario de la renovación peronista, que apuntalaban Antonio Cafiero y Carlos Grosso a nivel nacional.Terminar con la liturgia del peronista ortodoxo y posicionar al PJ como un partido de clase media, cercano a la socialdemocracia. Bordón, su fundador, sentía una gran admiración por el ex presidente Raúl Alfonsín, que sólo caducó cuando el radical firmó el Pacto de Olivos con Carlos Menem.

Pero además, la línea naranja fue la lista opuesta a los azules conducidos por Juan Carlos “El Chueco” Mazzón. De hecho, en 1987 la Naranja le ganó la interna a los azules y luego la Gobernación con la fórmula José Octavio Bordón y Arturo Lafalla.

Con el espacio bosquejado y con muchas negociaciones que cerrar, los no azules esperan el cierre de la Fiesta Nacional de la Vendimia para trabajar en el sector. Antes de irse, Miranda precisó: “Estamos muy avanzados. La nueva Naranja (con risas de por medio) viene encaminada y en marzo estaremos en condiciones de hacerla realidad”.

Por su parte, el intendente de Malargüe, Juan Antonio Agulles aclaró: “Estamos dialogando con varios sectores. Queremos que sea un espacio que perdure y del que salgan proyectos que aspiren a la renovación”. Con respecto a la relación con los azules, el cacique advirtió: “No vamos a romper con los azules. La intención es trabajar mancomunadamente pero con distintas perspectivas”.

El avance de los anaranjados no pasa desapercibida por los dirigentes del sector azul. Al contrario, el intendente de Maipú, Alejandro Bermejo, es quien se ha puesto el equipo al hombro y el que intenta reforzar el autoestima del sector luego de algunos conflictos que lo dejó expuesto, como el jury y la posterior renuncia del ex superintendente del Departamento General de Irrigación. Por este motivo, antes del 31 de diciembre, Bermejo convocó a los dirigentes a un encuentro realizado en Maipú y donde se plantearon diversas estrategias para reposicionar el espacio.

”Somos el sector de mayor representación territorial en la provincia”, advirtió “El Pulga” durante la reunión. No obstante, quienes lideran el espacio tienen como preocupación la “falta de renovación” en los últimos años y sólo marcan como excepción al intendente de Tunuyán, Martín Aveiro.

Sabiendo de estas debilidades, los Naranja no quieren perder tiempo ni hundirse en las internas de su mismo sector tal como ya pasó con la fracasada Línea Mendoza (ver aparte). “Somos conscientes de lo que queremos lograr y estamos trabajando desde hace tiempo”, explicaron dirigentes del futuro nicho justicialista. Concretamente, los Naranja trabajan en una alternativa desde la consagración de Francisco Pérez y sobre todo después de que Miranda y Abraham perdieran concejales por el rechazo de los azules a la sumatoria de colectoras.

Sin embargo, el punto de máxima tensión fue durante la definición de los cargos legislativos. Allí, Miranda apuntó a los azules al decir: “Basta de privilegios”. No obstante, el objetivo de los intendentes será mantener la relación con los azules y sobre todo con Emir y Omar Félix de San Rafael que juegan como líberos.

La idea de Pérez y Ciurca es la de posicionarse por encima de las internas partidarias aún cuando simpaticen con determinados dirigentes como es el caso del vicegobernador quien viene del mismo proyecto que Miranda

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