La ministra supervisó el desarrollo del programa "Argentina Trabaja" y aseguró que el kirchnerismo restituyó derechos a los argentinos. La funcionaria sostuvo que la Nación desterró el asistencialismo y que profesionalizó la ejecución de las políticas sociales.
Poco después de las 13, la hermana del ex presidente Néstor Kirchner arribó a Tucumán y, de inmediato, una caravana de al menos 10 vehículos oficiales la acompañó en su periplo. Primero, junto con el gobernador, José Alperovich, observó los trabajos de adoquinado que realizan en calles de Las Talitas cooperativistas del plan "Argentina Trabaja". Distendida y de buen humor, la funcionaria incluso se atrevió a colocar un adoquín en la calle. "Mirá qué bien, José", se jactó.
De inmediato, Kirchner y Alperovich subieron otra vez a la combi para bajar un par de cuadras más adelante. En el club Estación Experimental, visitaron la fábrica de adoquines. Allí, la ministra soltó sus primeros conceptos a la prensa y aprovechó para ponderar las virtudes del programa "Argentina Trabaja", que en Tucumán involucra a 15.000 personas. "Este plan es fantástico, pero necesita mucho apoyo del Estado porque las cooperativas están dando sus primeros pasos", afirmó. Kirchner sostuvo que, además de trabajo, el plan impulsa el desarrollo personal de los beneficiarios. Puso como ejemplo que, en el conurbano bonaerense, terminarán sus estudios secundarios unas 15.000 personas. "Les estamos dando la oportunidad que el modelo neoliberal les quitó", planteó.
Con la UNT
Tan rápido como pudo, la comitiva emprendió el regreso a la capital. Puntualmente, a presenciar un acto en la sede que la Red de Mujeres posee en Entre Ríos al 100. Allí se sumó el rector de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), Juan Alberto Cerisola, porque el Ministerio de Desarrollo Social le hizo entrega de un aporte de $ 250.000 para que la Facultad de Filosofía y Letras destine al fortalecimiento del intercambio y la formación de profesionales. Durante ese acto, Kirchner volvió a hacer uso de la palabra y destacó el aporte que deben efectuar las universidades públicas. "Se pueden tener ideas, pero sin personal formado es imposible avanzar. Siempre digo que la universidad pública es la mejor consultora que puede tener un gobierno. Hubo una época, en el 2001, en que las consultoras eran privadas", recordó.
También, la ministra aclaró que el Gobierno nacional dejó de lado la política social basada en la entrega de bolsones con mercadería. "Me pondría muy mal si la política social fuese sólo eso. Hoy, 1,6 millón de familias reciben tarjetas magnéticas para comprar mercadería. Menos de 200.000 familias, que viven en parajes alejados, son las que aún reciben víveres. No hay más bolsitas", afirmó, en referencia a la vigencia del Plan Nacional de Seguridad Alimentaria.
La última parada de la funcionaria fue la Casa de Gobierno. Allí, la ministra cerró el Consejo Federal de la Niñez que deliberó en Tucumán, y entregó pensiones junto a su par local, Beatriz Mirkin. Allí, Kirchner pronunció los párrafos más políticos de su visita. Destacó los avances logrados por los gobiernos de su hermano y de Cristina Fernández y calificó de revolucionarias las políticas sociales aplicadas. "Hablamos de trabajo, ya no más de asistencialismo. El eje es la persona, no queremos que sean rehenes del clientelismo ni cautivos de algunos punteritos. Algunos que juzgan, como practicaron durante años esa política, creen que nosotros hacemos lo mismo. No queremos presos de nada ni de nadie. Acá hay un Estado que restituye derechos", sentenció.






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